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grancanariacultura 1569 Astrolabio Naútico de Placa (hacia 1500-1520), de autor desconocido, Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria. Probablemente se trate del más antiguo astrolabio naútico conservado. grancanariacultura instrumentos de navegación que recibían este nombre por su semejanza con el arma. Junto a las ballestillas había otros útiles, como un pequeño reloj de sol, e incluso algunos más simples, aunque no por ello prescindibles, como una regla y una escuadra antiguas. Expuesto junto al farol había incluso un astrolabio náutico 1569, un instrumento graduado y circular del que ahora me acordaba porque de su centro salían en direcciones opuestas .como radios hacia el exterior, en el mismo diámetro. una especie de hojas de cuchillos similares a las que estaba viendo ante mí en el panel derecho del Bosco, de unirse al diente de la gigantesca llave, pues algo así aparecía en el extremo exterior de las hojas. La Casa de Colón disponía de una pequeña pinacoteca, en la primera planta. La exposición incluía obras en depósito del Museo del Prado. Abundaban las obras sacras, las representaciones de santos, de mártires y de profetas. Entre sus fondos propios destacaban varias tablas flamencas del siglo XVI, resultado del importante comercio de azúcar que el archipiélago mantuvo con Flandes en este periodo.

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Una de las obras que más llamaba la atención, por lo impactante de su iconografía, mostraba a Santa Lucía sosteniendo en su mano derecha una bandeja con dos ojos arrancados, vestidos con sus correspondientes párpados abiertos, distanciados el uno del otro como en una cara de mirada frontal. Una espada le traspasaba el cuello a la santa. Al recordar esta obra, de inmediato pensé en el hombre tras el tablón rectangular, en la parte inferior izquierda del panel derecho de El jardín de las delicias. Y allí lo vi, indiferente, con los ojos vendados y la espada decapitándole por la nuca. ¿Por qué llevaría ese hombre los ojos vendados? Al fijarme de nuevo en la escena tuve una corazonada: «Los ojos ven dados», pensé. El Bosco parecía haber dispuesto las armas blancas y los dados, en esa esquina del panel, con el fin de sugerir un círculo vicioso, trágico y sin fin: pintó los dados en el cuadrante noreste; y las armas blancas, en los otros tres cuartos del círculo. Los juegos de apuestas son como espadas infernales que se clavan en el corazón del hombre y se lo arrancan. Así lo pintó el Bosco, con dos espadas orientadas como los dos gigantescos cuchillos. El hombre que juega pierde una mano tras otra, hasta acabar perdiendo la cabeza, e incluso el alma. Los corazones y tréboles de una baraja son la antítesis del amor y de la Santísima Trinidad; transforman la vida en muerte, en gigantesca calavera; transforman en árbol seco y

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