
la derecha fuera identificado con Jesús, el hijo de Dios. La asignación, aunque extraña, no me pareció imposible: el propio texto del Apocalipsis afirmaba en su primer versículo que la revelación de Jesús le llegó a Juan a través de un ángel; rebajar a este ángel a la categoría de animal .un cerdo., permitía a su vez rebajar a Jesús, Dios Hijo, a la categoría de hombre, como hace el islam, para quien Jesús no es Dios, ni Hijo de Dios, sino sólo hombre, y amado profeta 1564. A falso ángel, falso dios. Tal vez el Bosco estuviera echando mano de un recurso similar al de Picasso en el Guernica: apelar a identidades que a simple vista eran imposibles de asociar con ciertos personajes, si bien la asociación lograba hacerse creíble tras dar con la interpretación correcta, construida a base de relaciones sutiles. 1564 Mateo 15, 21-28 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 7, 24-30 vatican:[español latín] latinvulgate biblos webislam:[Sura 4, 79 Corán] sacred-texts wiki tanzil 1565 Johannes auf Patmos (hacia 1505; óleo sobre tabla; 63 cm × 43,3 cm; reverso: Szenen der Passion Christi), de Hieronymus Bosch, Gemäldegalerie (1647A), Staatliche Museen zu Berlin, Berlín. Consulté de nuevo el libro del Bosco para buscar en otros cuadros algún indicio que pudiera arrojar algo de luz sobre este asunto. Fui pasando las páginas sin imaginar la sorpresa que me llevaría un poco más adelante, al llegar a San Juan Evangelista en Patmos 1565. El título, y la

spk-berlin:[obra] #ahsBOSCOpatmos escena que apareció ante mis ojos, me dejaron por un instante sin capacidad de reacción. No aparecía uno, ni dos, sino los tres personajes del primer versículo del Apocalipsis: Juan el Evangelista, el ángel de Jesús y Jesús. Jesús aparecía como Niño Dios, en el regazo de la Virgen María, sentada a su vez en un arco de luna, en el centro del sol, entre las nubes, arriba a la izquierda. La Virgen, el Niño, el ángel y Juan estaban pintados de forma convencional, para nada irreverente, más bien todo lo contrario. En primer plano aparecía Juan, sentado de perfil en una roca, orientado hacia el lado izquierdo de la obra; vestía túnica y capa rosa, o rojo claro. Pluma en diestra, Juan escribía la revelación en un libro, el Apocalipsis, abierto sobre su regazo. A sus pies había un tintero similar al que aparecía en el panel derecho de El jardín de las delicias. Y a la derecha aparecía un ave similar a la que sostenía el tintero en el panel derecho de El jardín de las delicias, un ave que ahora tenía cabeza humana y anciana. Juan miraba hacia el azulado y divino ángel plantado de pie sobre la montaña, un poco más arriba, en un segundo plano; y también miraba hacia Jesús y la Virgen, situados en el cielo, alineados con el ángel y con Juan. Abajo, un águila, a la izquierda, y el ave con cabeza humana, a la derecha, remitían a la escena de El