
mar y convirtió en sangre la tercera parte de las aguas, y hundió la tercera parte de los navíos. Escudriñé de nuevo el panel derecho del tríptico. En el lago helado, a la derecha, en la vertical de la segunda escalera, aparecía un hombre desnudo patinando sobre sus dos afilados patines. Delante había otro hombre patinando desnudo, si bien lo hacía encorvado hacia delante y sobre un gigantesco patín, proporcional al pie de la figura hueca. Y delante había otro hombre más, también desnudo y con gigantesco patín, caídos ambos al agua del lago por un roto en el hielo. Un poco más atrás, sobre el lago helado, se vislumbraba sangre, junto a restos humanos. Allí, cansada de dar vueltas por la vida, finalizaba la figura hueca su programa en la final individual del campeonato inframundial de patinaje artrítico sobre hielo 1563, con dos barcos por patines, dejando atrás, en el lago helado, la rota huella de sus pasos, encallados en la costa al final de su ejercicio. Los mares de la parte alta, enrojecidos, inundados de almas torturadas, eran literalmente mares de sangre. 1563 sochi2014:[1] wiki:[1 2] google:[1 2 JF:[1 2 3]] abc marca elmundo wfc2014 wiki google:[1 2] isuresults elpais elmundo abc larazon Mientras analizaba el tríptico descubrí en él alineaciones sorprendentes. Saqué de mi zurrón el libro del Bosco que había comprado el día

anterior y comencé a trazar líneas rectas sobre una amplia reproducción desplegable de El jardín de las delicias, a cuatro páginas. La composición del panel derecho, e incluso la del tríptico, parecía haber sido diseñada con regla y cartabón, casi con precisión arquitectónica. Había dos manos en actitud de bendición, y las dos eran manos derechas. Una aparecía en el panel izquierdo y, ateniéndose estrictamente a lo dicho en el Génesis, no podía ser sino la de Dios, que bendecía así la unión de Adán y Eva. La otra mano aparecía arrancada de su cuerpo, clavada sobre el amplio escudo .o bandeja, o plato ancho y poco profundo. situado en la espalda de la rata humana, en la parte inferior del panel derecho, en primer plano. La línea imaginaria que unía la punta de los dedos de ambas manos llegaba hasta la carta menor, en la mano izquierda del hombre de túnica rosa situado en la esquina inferior derecha del panel derecho. Y si se trazaba una línea paralela a esta, desde la cabeza de Dios Hijo en el paraíso, se llegaba a la otra carta, la carta mayor, que el hombre de túnica rosa sostenía sobre su cabeza en el infierno. Ambas líneas parecían tener como destino los dos pequeños sellos circulares, de cera roja, que sellaban ambas cartas. Quizá el Bosco ideara esta ingeniosa relación para interconectar con algún fin a ambos personajes, para identificarles entre sí, por ejemplo, y así posibilitar que el personaje de