de Dios aparecían junto a un altar, entre las nubes. 
«¿Hasta cuándo, Señor, .Usquequo, Domine. 
tendremos que esperar para que se nos haga 
justicia?», clamaban las almas. El sol y la luna 
aparecían a izquierda y derecha, respectivamente, 
a dos tercios de altura, bajo la copa del cáliz de 
nubes que albergaba la escena en los cielos, y 
sobre la base del cáliz, en lluvia de estrellas de 
fuego que caían desde el cielo sobre la 
humanidad; y tenían forma de cabezas humanas, 
bien explícitas, lo que a su vez invitaba a ver en 
ellas los ojos de otra cabeza, gigantesca, con 
frente en el cielo .cabeza (11).. Giré el libro 
por curiosidad, para contemplar el grabado del 
revés, pues los ojos son ojos tanto del derecho 
como del revés; y vi que ahora la cabeza parecía 
de ave .cabeza (12)., como de búho, con su 
pico abierto en el cielo, la punta del pico en Juan, 
la escena en los cielos en el interior del pico, el 
ojo izquierdo en el sol y el derecho en la luna. 

Volví del derecho el libro y continué leyendo el 
texto del Apocalipsis. La narración proseguía con 
el sexto sello. Cuando el Cordero abrió el sexto 
sello se produjo un gran terremoto, el sol se 
ennegreció y la luna quedó como ensangrentada. 
Y los astros del cielo cayeron sobre la tierra. Y 
hasta las montañas y las islas fueron movidas de 
sus lugares. Y los reyes, los príncipes, los ricos, 
los siervos y los libres, corrieron atemorizados a 
ocultarse entre las cuevas y rocas de los montes.

«Y decían a los montes y a las piedras: RCaed 
sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel 
que está sentado sobre el trono, y de la ira del 
Cordero; porque el gran día de su ira es venido, y 
¿quién podrá estar delante de él?r». Durero 
representaba toda esta escena en la mitad inferior 
del grabado. 

CAPÍTULO VII 

Leí el capítulo siete 1556, continuación de los 
acontecimientos que ocurrieron tras la apertura 
del sexto sello. La primera parte del capítulo se 
ilustraba en el sexto grabado 1557. Cuatro ángeles 
ordenaban a los cuatro vientos de la tierra que 
dejaran de soplar. Otro ángel, que portaba el sello 
de Dios vivo, indicaba a estos cuatro ángeles que 
no hicieran daño a la tierra, ni al mar, ni a los 
árboles, hasta que los siervos de Dios no hubieran 
sido señalados en sus frentes. Durero 
representaba a los cuatro vientos con forma de 
cabezas que soplaban desde las nubes, desde las 
esquinas del tercio superior del grabado. Entre 
ellos levitaba el ángel con el símbolo de Dios 
vivo .una cruz. sobre su hombro izquierdo. En 
el cuarto inferior izquierdo aparecían los cuatro 

1556 Apocalipsis 7 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

1557 Die vier Windengel und die Versiegelung der Auserwählten de 
Apocalipsis cum figuris (1498), de Albrecht Dürer, Kunsthalle zu 
Kiel (A.B. 1165), Kiel. 

kunsthalle-kiel museen-sh musenor google:traductor
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 979 979 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?book_id=73&chapter=7&version=6 http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P113.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_apocalypsis-ioannis_lt.html#7 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=27&c=7 http://www.biblos.com/text/revelation/7-1.htm http://www.kunsthalle-kiel.de/ http://www.museen-sh.de/ml/digi_einzBild.php?pi=18_A.B.%201165&suce=A.B.%201165&mab_id=kein&sam=kein&page=1&action=vonsuche&r=1 http://www.musenor.fr/rs/durer/index.htm http://translate.google.com/translate_t