
el ejército y la justicia .en el comercio., que aparecerían tras el carro de heno, en El carro de heno, del Bosco; el cuarto encarnaba a la Muerte, seguida del Infierno, destino del carro de heno. En la xilografía, el primer jinete aparecía al fondo a la derecha, a mitad de altura, con su arco y su flecha. El segundo, a la derecha del anterior y un poco más retrasado, alzaba desafiante la espada, en su mano derecha. El tercero, a la derecha del anterior y un poco más retrasado, portaba como arma su balanza. Los tres jinetes eran hombres adultos, de buena apariencia; y montaban caballos de la mejor raza. El cuarto jinete era la excepción, en todos los aspectos. El jinete llamado Muerte, situado un cuerpo más abajo que los otros, y un poco más retrasado, era un famélico anciano, todo huesos, enloquecido por la ira; y su arma era el tridente que sostenía entre sus manos, orientado hacia atrás; y montaba un jumento desnutrido y colérico, pariente más de Rocinante que de Babieca. Junto a él, a su derecha, en la esquina inferior izquierda, Durero dibujó la gigantesca cabeza de una bestia animal, el Infierno, que abría su enorme boca para engullir a un aterrorizado y coronado anciano, caído al suelo bajo el rocín de la Muerte. En lo alto del grabado, un ángel desplegaba sus alas en el cielo y bendecía la escena con su mano derecha. Y que me aspen si toda la imagen no sugería un busto de perfil, de cuerpo en tierra y cabeza

apocalíptica, pálida cual calavera, orientada hacia la izquierda .cabeza (8).: de su ojo izquierdo irrumpía la balanza; y de su boca, el tridente. Y sus fosas nasales eran ojos de otra cabeza (9) .de prominente nariz., la mitad de grande, oscura en el fondo, orientada en dirección opuesta. Las cabezas (8 y 9), con perfiles de Cataluña y País Vasco, respectivamente 1537, juntaban sus bocas. Y en un segundo fotograma (10), la cabeza (9) le olía los sobacos a la Muerte, abría su boca en el Infierno y la arrastraba por la tierra para tragarse a la gente. La cabeza (9), en su beso, le devolvía a la cabeza (8) lo tragado .por la cabeza (10).. 1537 wiki:[1 2] Releí el texto asociado al grabado. Al llegar al versículo ocho me tuve que detener, no porque fuera el último de los versículos asociados al grabado, que lo era, sino porque lo que leí provocó tal terremoto de ideas en mi imaginación que decidí hacer un alto para intentar organizarlas. En el versículo ocho se narraba el instante posterior a la apertura del cuarto sello, el momento en el que irrumpía el cuarto jinete del Apocalipsis: «Y miré: y he aquí que vi un caballo pálido y al que estaba sentado sobre él, que tenía por nombre Muerte; y el Infierno le seguía. Y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con cuchillo, con hambre, con