
conducía, en homenaje a la pintura flamenca, desde El jardín de las delicias a El Descendimiento, y viceversa. También en el camino me detuve a analizar La Fuente de la Gracia y Triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga 1501, óleo sobre tabla, de hacia 1430, atribuido a la escuela del aclamado pintor flamenco Jan van Eyck 1502. Imposible no relacionar su iconografía con la del panel derecho de El jardín de las delicias. Imposible no relacionar, al Dios y al Cordero de Jan van Eyck, con la descomunal figura hueca y el gigantesco pájaro sentado en su escusado trono. Incluso el hombre de cabeza decapitada y ojos vendados tras el tablón rectangular .tablón interpretado ahora como cerrada puerta de la gracia., en el panel derecho de El jardín de las delicias, parecía heredar la identidad del sumo sacerdote judío, de ojos todavía ciegos, por vendados, aun en la presencia de Dios y del Cordero, en la obra de Jan van Eyck. Y qué decir del perímetro de La Fuente de la Gracia y Triunfo de la Iglesia sobre la 1501 La Fuente de la Gracia y Triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga (hacia 1430; óleo sobre tabla; 181 cm × 119 cm, soporte irregular), de Jan van Eyck (Escuela de), Museo Nacional del Prado (P01511), Madrid. museodelprado:[obra Eyck] wiki #ahsEYCK 1502 Jan van Eyck (Maaseik, con anterioridad a 1395 R Brujas, 1441). wiki britannica google:traductor

Sinagoga, con forma de enema, o de puño con dedo medio alzado, o de cuadriculada teta de alargado pezón: el perímetro encerraba tanta mala leche como el título y su representación .por lo del Triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga., pues parecía decirle a los judíos .muy estreñidos, a decir de sus gestos., en el día del Juicio Final: «¡Chúpate esta!», en referencia al agua bendita que brotaba de debajo del trono de Dios y del Cordero, en la nueva Jerusalén, capaz de curarlos de todos sus males. EL JARDÍN DE LAS DELICIAS R INSTRUMENTOS Y ÓRGANOS Decidí analizar con más detalle la composición del panel derecho de El jardín de las delicias. Después de observarlo durante un buen rato, deduje que si en torno a aquella enorme figura hueca se disponían órganos humanos, como las dos orejas, situadas arriba a la izquierda, o la lengua, situada en el centro derecha, ambos de un tamaño tan desproporcionado como el de la figura hueca, bien podría ser que esos órganos simbolizaran los de la figura hueca. Mirando alrededor, guiado por esta idea, llegué a imaginar los brazos, las manos, el corazón, la tráquea, los pulmones, la columna vertebral, los intestinos, y hasta los testículos y el pene, de aquella enigmática figura que apenas teniéndose en pie, miraba de frente con expresión indefinida, a punto de hundirse en el lago helado.