El hombre desnudo e incrustado de espaldas en 
las cuerdas de la gigantesca y dorada arpa, y el 
hombre desnudo atado de espaldas al mástil del 
gigantesco y dorado laúd remitían por sus 
posturas a una crucifixión. La gigantesca arpa se 
incrustaba en vertical, algo inclinada, en la boca 
del laúd, también orientado en vertical, con el 
mástil hacia arriba. La base del laúd descansaba 
sobre un gran libro de partituras, abierto por la 
mitad; y también aplastaba a varios hombres 
desnudos, el culo de uno de los cuales servía de 
carnal página para otra partitura, allí escrita. Y así, 
por comparación con el pájaro en su trono y las 
tres personas que por él transitaban, el gran libro 
de partituras venía a simbolizar un culo .e 
incluso una boca, a imagen del espejo convexo., 
del que el arpa y el laúd eran excrementos; 
escatológica música tocan en el infierno. 

Una bestia con forma de extraño reptil, mitad 
trasera de serpiente, mitad delantera de lagarto, se 
enroscaba al mástil del laúd y mantenía preso al 
hombre allí crucificado .por su pose.: el 
hombre, que apoyaba su espalda en la del mástil, 
se veía forzado a echar los brazos hacia atrás y 
apoyar sus pies en la caja acústica. Y una 
sanguijuela hecha serpiente, enroscada en el arpa, 
amenazaba con morder al otro hombre 
.atravesado literalmente por las cuerdas. 
donde más duele. Este segundo hombre, de 
piernas juntas y brazos extendidos en diagonal

hacia arriba, sugería claramente con su postura 
una crucifixión. Bajo él, en la oscuridad tras el 
arpa y el laúd, se apiñaban hombres terriblemente 
asustados; y también se veían algunas bestias. 

A la derecha del arpa y el laúd había otro 
instrumento, de madera clara, también 
posicionado en vertical, y tan 
desproporcionadamente grande como sus vecinos. 
Por lo que oí comentar a unas personas a mi lado, 
el instrumento era una zanfonía .o sinfonía., 
pues perfectamente se distinguían la caja que 
alberga las cuerdas, el teclado que las presiona y 
acorta su longitud vibrante, y la rueda oculta, 
impregnada en resina, que al hacerse girar con el 
manubrio frota las cuerdas, produciendo la 
vibración y el sonido. Sin duda, al Prado .jardín 
de artísticas delicias. acudía gente muy bien 
formada. 

En lo más alto de la zanfonía había dos 
hombres desnudos, uno de ellos agachado, en 
posición fetal, el otro tumbado boca abajo, los 
dos orientados hacia la derecha. El hombre 
agachado sostenía en equilibrio, sobre su columna 
vertebral, un enorme huevo blanco. El hombre 
tumbado, delante del anterior, levantaba su torso 
y se giraba hacia fuera, con el brazo derecho 
extendido hacia atrás, agarrando el manubrio, y 
sus ojos ciegos orientados en esa dirección, y el 
codo izquierdo apoyado en la zanfonía, sujetando 
con esa mano un cuenco del que pendía por un
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2