
ellos en el infierno, y les torturaba de igual modo. En el infierno, los animales se transformaban en bestias humanas que ajusticiaban a los pecadores; incluso la vegetación adquiría rasgos antropomorfos, en la figura hueca, por ejemplo, donde una gigantesca cabeza humana se unía a su seco y hueco cuerpo, tan extrañamente humano como arbóreo. Justo delante del hombre de túnica rosa, el Bosco había pintado un cerdo, con toca de monja, sentado sobre sus cuartos traseros. El cerdo le susurraba algo al oído a un hombre desnudo sentado junto a él, a su derecha, un poco más a la izquierda en la imagen: el hombre desnudo giraba su torso hacia el cerdo, agarrándole incluso la cabeza, como si no quisiera perder palabra de lo que decía. El hombre de túnica rosa miraba de pie hacia el centro del panel, por encima de la cabeza de ambos. De la flexionada pantorrilla izquierda del hombre desnudo colgaban dos cartas abiertas, a decir de los dos sellos de cera roja, si bien solo se veía un pergamino. El cerdo sostenía una pluma de escribir en su mano izquierda. Delante de la pluma, y de estos tres personajes, un tintero colgaba del alargado pico de una pequeña y extraña bestia, de piernas de humano osezno, enfundada hasta la cintura en una no menos extraña celada. Y había muchos más detalles, complicados de explicar con la palabra: al fin y al cabo, para eso

había nacido la pintura, para describir con imágenes lo que de otra forma sería muy extenso, inexacto, o simplemente imposible de hacer por otros medios. En un segundo plano, tras los cuatro personajes situados en la esquina inferior derecha, el Bosco había pintado unos grisáceos hombres desnudos y enfermos, atendidos por grisáceas monjas .a tenor de su atuendo, también grisáceo.: uno de ellos permanecía en cama; otro vomitaba sus entrañas a un pozo negro, de entre uno y dos metros de diámetro; y un tercer hombre se asomaba de espaldas y en cuclillas al mismo pozo para defecar allí su diarrea de monedas doradas. Sobre el foso, rodeándolo, se erigía una silla de tres patas, más largas que alto era un hombre. Esta especie de trono dorado, de asiento circular, orientado de perfil hacia el interior del panel, le servía de escusado a la gigantesca bestia antropomorfa que en él se sentaba. La bestia tenía cabeza y cuerpo de ave, de largas y delgadas extremidades, y apoyaba sus patas en el reposapiés del trono, a media altura, y calzaba dos pequeños cántaros verdes 1473. El gigantesco pájaro en su trono más bien parecía un juez de silla: con su ojo de halcón .pues ese aire se daba 1473 wiki Isaías 59, 5 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Ezequiel 36, 13 vatican:[español latín] latinvulgate biblos