Sobre la ocre tierra, en la vertical de la mujer y 
de la jarra, alineada en vertical con el gigantesco 
dado y con el otro más pequeño sobre la mano, y 
delante del hombre y de la bestial rata que le 
clavaba en el pecho su espada, yacía otra jarra, 
cabeza abajo junto a los naipes. 

Detrás de la mujer, a los pies de la pequeña 
colina en la que trascurría la escena en primer 
plano, andaba un conejo antropomorfo, que 
caminaba de pie hacia la derecha. Por su pose, 
gestos y vestimenta .una túnica marrón., más 
que un conejo parecía una persona con cabeza y 
manos de conejo. Y tocaba una especie de corneta, 
que sujetaba con su mano izquierda. Y en su 
mano derecha portaba otro instrumento, ahora de 
labranza, una larga vara acabada en punta, con 
dos ganchos laterales, una vara que el hombre 
conejo apoyaba sobre su hombro derecho. Y de la 
parte inferior de la vara colgaba, sujeto por los 
pies, cabeza abajo y desnudo, un hombre, cuyo 
estómago explotaba como un volcán en erupción. 
Justo delante, frente a él, dos perros infernales 
devoraban el pecho de otro hombre desnudo, 
caído de espaldas sobre la tierra, pero aún vivo, 
pues su boca exhalaba aliento de vida, vahos de 
agonía 1472. 

1472 Salmos 22, 20 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

La naturaleza, torturada por los seres humanos 
a lo largo de sus vidas, parecía volverse contra

ellos en el infierno, y les torturaba de igual modo. 
En el infierno, los animales se transformaban en 
bestias humanas que ajusticiaban a los pecadores; 
incluso la vegetación adquiría rasgos 
antropomorfos, en la figura hueca, por ejemplo, 
donde una gigantesca cabeza humana se unía a su 
seco y hueco cuerpo, tan extrañamente humano 
como arbóreo. 

Justo delante del hombre de túnica rosa, el 
Bosco había pintado un cerdo, con toca de monja, 
sentado sobre sus cuartos traseros. El cerdo le 
susurraba algo al oído a un hombre desnudo 
sentado junto a él, a su derecha, un poco más a la 
izquierda en la imagen: el hombre desnudo giraba 
su torso hacia el cerdo, agarrándole incluso la 
cabeza, como si no quisiera perder palabra de lo 
que decía. El hombre de túnica rosa miraba de pie 
hacia el centro del panel, por encima de la cabeza 
de ambos. De la flexionada pantorrilla izquierda 
del hombre desnudo colgaban dos cartas abiertas, 
a decir de los dos sellos de cera roja, si bien solo 
se veía un pergamino. El cerdo sostenía una 
pluma de escribir en su mano izquierda. Delante 
de la pluma, y de estos tres personajes, un tintero 
colgaba del alargado pico de una pequeña y 
extraña bestia, de piernas de humano osezno, 
enfundada hasta la cintura en una no menos 
extraña celada. 

Y había muchos más detalles, complicados de 
explicar con la palabra: al fin y al cabo, para eso
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=Salmos%2022&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PGR.HTM http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=21&c=21 http://biblos.com/text/psalms/22-20.htm 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2