En el infernal holocausto que contemplaban 
mis ojos, los ejércitos de bestias torturaban a la 
multitud de personas desnudas e indefensas que 
poblaban el infierno. Pese a los atroces martirios 
a los que les sometían las bestias, que hasta les 
arrancaban los miembros 1464, ninguna de las 
personas aparecía en una pose que sugiriese que 
estaba muerta. Lógico, por otra parte: según los 
cánones, para entrar en el infierno hay primero 
que morir; y una vez dentro no se muere, sino se 
sufre. Se podían ver casos extremos, como el del 
hombre que, a pesar de tener una espada 
seccionándole el cuello por la nuca, hasta casi 
decapitarle, apoyaba la mejilla en su mano 
derecha, en triste actitud reflexiva .nuca que era 
boca en una extraña cabeza con ojos de pecho, 
cabeza (44) 1465.; o como el de otro hombre 
cercano a este, que parecía charlar amigablemente 
con un tercero pese a tener un enorme cuchillo 
clavado en su espalda. Ambas escenas 
transcurrían en la esquina inferior izquierda del 
panel, en primer plano, en una zona muy bien 
iluminada. En la parte superior, en la lejanía, la 
total oscuridad sólo era rota por la tenebrosa luz 
del fuego que dibujaban a contraluz los contornos 
de los edificios destruidos, tras los cuales se 
libraban las batallas de los ejércitos de bestias 

1464 Salmos 36, 11-13 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

1465 abc:[1 2] larazon

contra las indefensas y desnudas multitudes 
humanas. 

Recorrí la imagen con la vista, de abajo hacia 
arriba, siguiendo la trayectoria natural sugerida 
por la composición, haciendo eses, de lado a lado, 
comenzando en la esquina inferior derecha, en 
primer plano, y acabando en el lejano horizonte. 

En el mismo origen del recorrido, justo en el 
borde derecho del panel, había un hombre de pie, 
orientado de perfil hacia la izquierda. Su cara era 
de total asombro, casi de pánico. Vestía una 
túnica rosa, o roja clara, similar en color y forma 
al atuendo de Dios Hijo en el panel izquierdo: ver 
a un hombre vestido en este panel, e incluso en el 
tríptico, era toda una excepción. Tenía además 
dos cartas blancas, rectangulares, una en cada 
mano, selladas con cera roja; y tanto parecían 
cartas como delgados libros, sobre todo el más 
grande. La carta en su mano izquierda, a la altura 
de la cintura, era del tamaño de la mano, mientras 
que la que sostenía con la mano derecha, sobre su 
cabeza, a modo de sobrero plano .que más 
parecía paraguas, por su tamaño., era casi 
cuatro veces mayor: cabeza y carta .o libro. 
remitían a la cabeza de la gigantesca figura hueca, 
situada en el centro del panel, y a la plataforma 
plana y circular que descansaba sobre ella. En el 
hombro izquierdo del hombre había una especie 
de sapo o rana cabeza abajo. Indiferente a este 
animal, el hombre miraba con horror la escena
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=salmos%2036&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PH5.HTM http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=21&c=35 http://biblos.com/text/psalms/36-11.htm http://www.abc.es/20121027/espana/abci-espana-cuchillo-pena-201210271007.html http://www.abc.es/20121031/espana/abci-cuchillo-regalo-201210311908.html http://www.larazon.es/noticia/8298-el-rey-espana-saldra-adelante-con-el-cuchillo-en-la-boca 925 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2