Y entró en el hotel, no sin antes girarse para 
volver a despedirse con la mano. «Bueno, al 
menos la volveré a ver mañana», pensé. Y sin 
más me di la vuelta y me dirigí al Museo del 
Prado. 

Padre americano y madre china. Sí, así debía 
de ser. Su madre debía de ser china, el apellido 
«Li» lo corroboraba. Así se firmaban las alianzas 
de civilizaciones. Nacida en Pekín, seis años en 
París, y ahora en España… La vida es una fuente 
de sorpresas. 

EN EL PRADO 

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS .PD. 

Entré en el Prado y me dirigí directamente a la 
sala de El jardín de las delicias. Al llegar me 
encontré con bastante público contemplando las 
obras del Bosco, y especialmente el más famoso 
de sus trípticos, El jardín de las delicias, por lo 
que tuve que esperar un poco hasta alcanzar una 
buena posición desde la que poder analizarlo con 
detalle. 

Tras confirmar presencialmente, en la obra 
original, la existencia de las increíbles cabezas 
que había descubierto en el Reina Sofía al 
contemplar la reproducción de El jardín de las 
delicias incluida en el libro sobre el Bosco, 
continué analizando el panel derecho .PD., 
todo un canto a la fantasía .del infierno..

En el infernal holocausto que contemplaban 
mis ojos, los ejércitos de bestias torturaban a la 
multitud de personas desnudas e indefensas que 
poblaban el infierno. Pese a los atroces martirios 
a los que les sometían las bestias, que hasta les 
arrancaban los miembros 1464, ninguna de las 
personas aparecía en una pose que sugiriese que 
estaba muerta. Lógico, por otra parte: según los 
cánones, para entrar en el infierno hay primero 
que morir; y una vez dentro no se muere, sino se 
sufre. Se podían ver casos extremos, como el del 
hombre que, a pesar de tener una espada 
seccionándole el cuello por la nuca, hasta casi 
decapitarle, apoyaba la mejilla en su mano 
derecha, en triste actitud reflexiva .nuca que era 
boca en una extraña cabeza con ojos de pecho, 
cabeza (44) 1465.; o como el de otro hombre 
cercano a este, que parecía charlar amigablemente 
con un tercero pese a tener un enorme cuchillo 
clavado en su espalda. Ambas escenas 
transcurrían en la esquina inferior izquierda del 
panel, en primer plano, en una zona muy bien 
iluminada. En la parte superior, en la lejanía, la 
total oscuridad sólo era rota por la tenebrosa luz 
del fuego que dibujaban a contraluz los contornos 
de los edificios destruidos, tras los cuales se 
libraban las batallas de los ejércitos de bestias 

1464 Salmos 36, 11-13 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

1465 abc:[1 2] larazon
15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 15 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=salmos%2036&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PH5.HTM http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=21&c=35 http://biblos.com/text/psalms/36-11.htm http://www.abc.es/20121027/espana/abci-espana-cuchillo-pena-201210271007.html http://www.abc.es/20121031/espana/abci-cuchillo-regalo-201210311908.html http://www.larazon.es/noticia/8298-el-rey-espana-saldra-adelante-con-el-cuchillo-en-la-boca 925