deducir que el toro era un símbolo de Juan el 
Evangelista, el de El Descendimiento, que acogía 
a la Virgen María tras haber perdido a su Hijo 
.en referencia tanto a El Descendimiento como 
al Altar Columba.. 

Al tener por objetivo simbolizar distintas 
escenas en una misma imagen, utilizando los 
mismos personajes en todas ellas, Picasso se vio 
obligado a flexibilizar su representación, 
difuminando las relaciones entre los personajes y, 
con ello, el realismo y evidencia de todas las 
escenas. En esta forzosa, si bien gloriosa, huída a 
Egipto, en esta irrefrenable escapada de la tierra 
de lo concreto hacia el universo de los símbolos, 
en este inteligente exilio al reino de lo no 
evidente, las escenas se hacían difícilmente 
reconocibles a primera vista, al tiempo que se 
universalizaban, induciendo por tanto a creer .a 
quien no las reconociera. que aquello que veía 
no representaba realmente lo que veía, sino que 
era un signo, un símbolo de otra cosa, aunque no 
supiera muy bien de qué. 

Esa búsqueda de lo imposible, en pos del santo 
grial de la interpretación, era sin duda la fuente de 
la que había surgido la ingente obra crítica sobre 
el Guernica, generada a lo largo de más de 
setenta años, obra crítica que mucho daría ahora 
que hablar, a la vista de lo visto. Todos los 
autores de los libros que ojeaba parecían coincidir 
en que ninguna otra obra de arte había sido tan

analizada, ni inspirado tanta bibliografía como el 
Guernica. Alguno incluso catalogaba la obra 
como la más importante del siglo XX. De ser 
cierto, sería sin duda impresionante y una clara 
indicación de la trascendencia que había logrado 
alcanzar Picasso al plantear una interpretación tan 
abierta. 

Aún seguía preguntándome por qué Picasso no 
quiso hacer pública la relación entre su obra y la 
obra de Roger van der Weyden. Quizá su relación 
con obras de carácter religioso hubiera despertado 
el recelo de la izquierda más extrema, si bien para 
evitarlo hubiera bastado con matizar que el 
paralelismo sólo buscaba enfatizar el hecho 
objetivo de la tragedia humana y criticar al 
ejército que la propició, tanto como a los ejércitos 
que se comportan como represores del pueblo, y 
no como salvaguarda de la justicia, de la paz y de 
la libertad. «¡La justicia ha muerto!» 1452, «¡La 
justicia social ha muerto!» 1453, vendría a ser el 
grito. Sea como fuere, Picasso no decidió hacer 
pública esta conexión; sus razones tendría. Quizá 
también intuyera que, de explicar él mismo la 
obra, la interpretación perdería, para algunos, 
parte de su encanto, al restringirse el universo de 
posibles interpretaciones. 

1452 Santiago 5, 9 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

1453 Santiago 5 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?book_id=66&chapter=5&version=6 http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P10G.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_epist-iacobi_lt.html#5 http://latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=20&c=5 http://www.biblos.com/text/james/5-9.htm http://www.biblegateway.com/passage/?book_id=66&chapter=5&version=6 http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P10G.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_epist-iacobi_lt.html#5 http://latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=20&c=5 http://www.biblos.com/text/james/5-1.htm