
de significación taurino. La idea era perfecta: bastaba entonces con adaptar la escena sutilmente para sugerir también la significación bélica. El Descendimiento se transformaba así en un descendimiento apocalíptico de bombas, en un Descendimiento en el que la ciudad de Guernica se equiparaba con la figura de Jesús y se depositaba muerta sobre la tierra. Y con la Resurrección de Jesús resucitaba Guernica. El Guernica era, ante todo, un símbolo de esperanza .quien lo iba a decir.. Picasso alcanzó todas estas significaciones sin perder el carácter de universalidad en la representación: había obtenido una obra maestra. La concepción tan compleja del Guernica era la causa principal del desconcierto que evidenciaba alguien cuando preguntaba, por ejemplo, qué simbolizaba el toro. El toro era un toro, eso dijo Picasso; y ahora se entendía el sentido real de sus palabras. Picasso realizó un gran esfuerzo compositivo y de metamorfosis para añadir al sufrimiento presente en la composición original de Roger van der Weyden el sufrimiento extremo propio de la tauromaquia. Y para ello introdujo el símbolo de un toro, claramente dibujado, evidente en su forma, pero no en una pose o con unos rasgos que permitieran identificarle exactamente con las formas y gestos naturales de un toro de lidia en

una corrida de toros, y esto despistaba al espectador. Picasso no pretendía representar fielmente una escena propia de la tauromaquia, sino dar a entender que deseaba incorporar en su obra el sufrimiento explícito presente en las corridas de toros, sufrimiento que había que añadir a los otros ya comentados. Tal y como afirmó Picasso, los animales del Guernica son bestias masacradas. De haber querido representar fielmente una escena propia de la tauromaquia, Picasso, sin duda, lo hubiera hecho; y seguro que también hubiera logrado incluir en la composición el resto de asuntos, si no otros igual de importantes; pero no fue esa su intención, pues buscó trascender el tópico. Tras la tragedia taurina del Guernica .no la del toro, sino la del torero., el toro quedaba perplejo, sin poder de reacción, al adquirir instantáneamente conciencia de sus actos. El espectador que intenta interpretar el Guernica es plenamente consciente de que la obra tiene que hacer referencia a la guerra .lo infiere del contexto histórico que dio vida al mural, y también de las palabras de Picasso.; pero le cuesta deducirlo de lo que ve, pues busca en la imagen una representación de la guerra más explícita y tradicional: espera encontrarse con bombas y no con toros. Al espectador no le satisface al cien por cien la significación bélica, al igual que no le convence la taurina: ni siquiera el