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llegar una guerra declarada al pueblo, puede lograse que todos los bandos adquieran plena y común conciencia del horror de sus actos. En el segundo nivel de significación, el espectador contemplaría en el Guernica al pueblo derrotado, resultado de la guerra contra el pueblo; vería al hombre muerto en el suelo, al niño muerto en brazos de su madre, al caballo malherido, a la pobre mujer envuelta en llamas, entre edificios incendiados. Y también contemplaría el genocidio bíblico: el hombre muere defendiendo a su hijo, que también cae asesinado; a la mujer en llamas la han prendido fuego por estar embarazada. La relación del niño y el hombre con Jesucristo se daría en el tercer nivel de significación. La sagacidad y perspicacia de Picasso en el Guernica eran dignas de elogio. Primero se convertía en cómplice de Roger van der Weyden para continuar la escena de El Descendimiento hasta el instante en el que Jesús era depositado en el suelo; y después transformaba los personajes no sólo para introducir su sorprendente interpretación de la escena de la Adoración de los Magos, del Altar Columba, sino también para que se percibiera intuitivamente que las raíces del Guernica brotaban de la tradición e historia reciente de España. Picasso sabía que, al incorporar la escena de la Adoración, podía lograr parte de su objetivo al sugerir un segundo nivel

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de significación taurino. La idea era perfecta: bastaba entonces con adaptar la escena sutilmente para sugerir también la significación bélica. El Descendimiento se transformaba así en un descendimiento apocalíptico de bombas, en un Descendimiento en el que la ciudad de Guernica se equiparaba con la figura de Jesús y se depositaba muerta sobre la tierra. Y con la Resurrección de Jesús resucitaba Guernica. El Guernica era, ante todo, un símbolo de esperanza .quien lo iba a decir.. Picasso alcanzó todas estas significaciones sin perder el carácter de universalidad en la representación: había obtenido una obra maestra. La concepción tan compleja del Guernica era la causa principal del desconcierto que evidenciaba alguien cuando preguntaba, por ejemplo, qué simbolizaba el toro. El toro era un toro, eso dijo Picasso; y ahora se entendía el sentido real de sus palabras. Picasso realizó un gran esfuerzo compositivo y de metamorfosis para añadir al sufrimiento presente en la composición original de Roger van der Weyden el sufrimiento extremo propio de la tauromaquia. Y para ello introdujo el símbolo de un toro, claramente dibujado, evidente en su forma, pero no en una pose o con unos rasgos que permitieran identificarle exactamente con las formas y gestos naturales de un toro de lidia en

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