
Buscando la forma de plasmar ese horror, Picasso debió de encontrar en la dimensión humana de la crucifixión de Jesús y del genocidio ordenado por Herodes en Belén un símbolo universal capaz de transmitir todos esos sentimientos de rechazo a una casta militar represora .y no defensora. del pueblo. El sufrimiento de una madre que presencia impotente la tortura y muerte de su hijo se convirtió así en motivo más que válido para inspirar un cuadro de connotaciones sociales, políticas y artísticas. La elección de la temática fue, como todo en el Guernica, sublime. Las palabras de Picasso habían sido claras. Aun así, decidió elegir un simbolismo que no sólo estuviera en contra de un bando, sino en contra del cual estarían todos los bandos de todas las guerras: el genocidio de niños a manos de un ejército. El hombre en el suelo y la mujer con el niño, en el Guernica, portan ese mensaje: cuando una persona mata a otra le está quitando la vida al hijo de alguien, e hiriendo de muerte a sus padres. Al relacionar al Jesús adulto con el niño Jesús, Picasso lanza el mensaje de que cualquier guerra es equivalente a aquel genocidio de niños a manos del ejército de Herodes, pues provoca el mismo dolor en los padres, familiares o amigos de los asesinados. Solo tratando el asunto de la guerra de esta manera, representando el máximo ejemplo de crueldad al que puede

llegar una guerra declarada al pueblo, puede lograse que todos los bandos adquieran plena y común conciencia del horror de sus actos. En el segundo nivel de significación, el espectador contemplaría en el Guernica al pueblo derrotado, resultado de la guerra contra el pueblo; vería al hombre muerto en el suelo, al niño muerto en brazos de su madre, al caballo malherido, a la pobre mujer envuelta en llamas, entre edificios incendiados. Y también contemplaría el genocidio bíblico: el hombre muere defendiendo a su hijo, que también cae asesinado; a la mujer en llamas la han prendido fuego por estar embarazada. La relación del niño y el hombre con Jesucristo se daría en el tercer nivel de significación. La sagacidad y perspicacia de Picasso en el Guernica eran dignas de elogio. Primero se convertía en cómplice de Roger van der Weyden para continuar la escena de El Descendimiento hasta el instante en el que Jesús era depositado en el suelo; y después transformaba los personajes no sólo para introducir su sorprendente interpretación de la escena de la Adoración de los Magos, del Altar Columba, sino también para que se percibiera intuitivamente que las raíces del Guernica brotaban de la tradición e historia reciente de España. Picasso sabía que, al incorporar la escena de la Adoración, podía lograr parte de su objetivo al sugerir un segundo nivel