transcurrido., le remito a usted adjunta a la 
presente mi certificación acerca de este asunto». 

En una carta fechada en Ginebra el 3 de abril 
de 1953, Luis Araquistáin informa a Picasso de la 
desaparición del recibo y le comenta: REn 
realidad, la suma en cuestión (150.000 francos 
franceses) no tenía sino puramente un valor 
simbólico de adquisición de la obra por el 
Gobierno de la República, dada su incalculable 
cotización en el mercado universal de la pintura, 
pero que, al mismo tiempo, implicaba y 
confirmaba en sí su deseo de usted de hacer 
donación del cuadro a la República, como 
reiteradamente me expresó usted su intención de 
proceder en esa forma en las dos o tres ocasiones 
en que nos vimos, en mayo de 1937, en el 
restaurante «Chez Francis», de la Place de l'Alma, 
en Parísr. 

El recibo se había convertido en un documento 
crucial para acreditar el derecho de propiedad del 
Estado español sobre el Guernica y poder así 
repatriar el mural. A falta de ese recibo era 
Picasso quien tenía la última palabra en cuanto al 
destino de la obra. 

En 1957, el Guernica realiza una gira mundial. 
El largo viaje acaba afectando a su estado de 
conservación por lo que, tras su regreso a Estados 
Unidos, se decide .siguiendo las instrucciones 
de Picasso. que no vuelva a salir más del 
MoMA hasta que se cumplan las condiciones

para su devolución a España. Desde su salida del 
recinto ferial en 1937, el Guernica ha 
protagonizado unas cuarenta exposiciones y 
viajes por el mundo, enrollándose y 
desenrollándose otras tantas veces. 

A finales de 1968 el Gobierno intenta iniciar 
las gestiones para la recuperación del Guernica. 
El abogado de Picasso, Roland Dumas, reitera: 
fue deseo de Picasso en aquella época y lo sigue 
siendo actualmente que el Guernica regrese a 
España cuando se restaure la República. 

En 1974, el MoMA y Roland Dumas 
responden de nuevo negativamente, esta vez a 
una solicitud de un bufete de abogados madrileño, 
el de José Mario Armero. 

En documento fechado en Mougins, el 27 de 
abril de 1977, Jacqueline Picasso afirma: 

«PABLO PICASSO dejó un documento escrito 
con respecto al asunto del GUERNICA. El 
Maestro quería que el cuadro y los bocetos 
hechos para esta pintura sean entregados al Prado 
de Madrid». 

El 19 de octubre de 1977, el Senado aprueba 
una proposición no de ley presentada por la 
Agrupación Independiente sobre la devolución, 
por parte del Museo de Arte Moderno de Nueva 
York, del cuadro de Pablo Picasso Guernica. El 
texto pide al Gobierno que presente al MoMA y
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