
en 1939 depositario del Guernica y de las 62 obras que lo acompañan. En un documento fechado en París el 10 de enero de 1953, firmado por Julio Álvarez del Vayo, ex ministro de Estado del Gobierno de la República española, y dirigido a Luis Araquistáin, el firmante certifica que, en julio de 1937, habiendo dejado Luis Araquistáin el cargo de Embajador de la República española en París y regresado a Valencia, le entregó a Julio Álvarez del Vayo el recibo del pago de 150.000 francos franceses que se le hizo a Picasso «en concepto de los gastos en que había incurrido en la realización de su obra intitulada Guernica, de la que hacía donación al Gobierno de la República española». En el mismo documento se indica que «Durante la evacuación de Cataluña de dicho Gobierno, a fines de enero de 1939, una parte de los archivos del Ministerio de Estado, en los que se encontraba el supradicho recibo de don Pablo Picasso, se extraviaron o fueron destruidos en el curso de los bombardeos de Figueras por la aviación enemiga». Esta carta de Julio Álvarez del Vayo responde «a la pregunta que me hace Ud. [Luis Araquistáin] en su carta de 20 de diciembre ppdo. sobre el paradero del recibo que Picasso firmara en París a Max Aub por la suma que éste le entregó (150.000 francos franceses), el 28 de mayo de 1937 .yo no recuerdo ahora la fecha exactamente, después del tiempo

transcurrido., le remito a usted adjunta a la presente mi certificación acerca de este asunto». En una carta fechada en Ginebra el 3 de abril de 1953, Luis Araquistáin informa a Picasso de la desaparición del recibo y le comenta: REn realidad, la suma en cuestión (150.000 francos franceses) no tenía sino puramente un valor simbólico de adquisición de la obra por el Gobierno de la República, dada su incalculable cotización en el mercado universal de la pintura, pero que, al mismo tiempo, implicaba y confirmaba en sí su deseo de usted de hacer donación del cuadro a la República, como reiteradamente me expresó usted su intención de proceder en esa forma en las dos o tres ocasiones en que nos vimos, en mayo de 1937, en el restaurante «Chez Francis», de la Place de l'Alma, en Parísr. El recibo se había convertido en un documento crucial para acreditar el derecho de propiedad del Estado español sobre el Guernica y poder así repatriar el mural. A falta de ese recibo era Picasso quien tenía la última palabra en cuanto al destino de la obra. En 1957, el Guernica realiza una gira mundial. El largo viaje acaba afectando a su estado de conservación por lo que, tras su regreso a Estados Unidos, se decide .siguiendo las instrucciones de Picasso. que no vuelva a salir más del MoMA hasta que se cumplan las condiciones