
España hay que esperar hasta el lunes 12 de julio 1402, fecha que coincide con el primer aniversario del asesinato de José del Castillo, teniente de la Guardia de Asalto .un día después sería asesinado el diputado José Calvo Sotelo.. El acto de inauguración del pabellón de España lo presiden Ángel Osorio y Gallardo 1403 .recientemente nombrado embajador de España en Francia, en sustitución de Luis Araquistáin. y José Gaos .rector de la Universidad de Madrid; nombrado comisario general de la Exposición el 3 de febrero de 1937.. Picasso también anda por allí. Según el ABC del 14 de julio, el Embajador «pronunció un interesante discurso, haciendo historia de cómo provocaron la guerra civil los militares traidores, rebelión sufragada por un capitalismo incomprensivo, y desatada por pueblos fascistas que esperan devorar a España para acometer después a otros pueblos, Francia entre ellos […] Sabemos que, a la larga, el destino de los pueblos no lo trazan los explosivos, sino los cerebros […]». Las palabras arrancan una gran ovación. Suena La Marsellesa y el Himno de Riego. Luego, visita al pabellón español. El día culmina con una recepción en la 1402 lavanguardia:[10/07/1937:[pág.5]] 1403 Ángel Osorio y Gallardo (Madrid, 1873 R Buenos Aires, 1946). wiki

Embajada: asisten, entre otras e importantes personalidades, representantes del Gobierno vasco y catalán. Existen varios documentos en los que de forma explícita se indican los honorarios que Picasso percibió por el Guernica y las cuatro esculturas realizadas expresamente para el pabellón español. Uno de ellos es un documento fechado en París el 28 de mayo de 1937, firmado por Max Aub, agregado cultural y de propaganda de la Embajada de España en París, y dirigido a Luis Araquistáin, embajador de España en París. En este documento se indica lo siguiente: «[…] Esta mañana llegué a un acuerdo con Picasso. A pesar de la resistencia de nuestro amigo a acep- tar subvención alguna de la Embajada por la rea- lización del RGuernicar, ya que hace donación de este cuadro a la República española, he insistido reiteradamente en transmitirile el deseo del Gobier- no de reemborsarle, al menos, los gastos en que ha incurrido en su obra. He podido convencerle, y de esta suerte le he extendido un cheque por valor de 150.000 francos franceses, por los que me ha ha firmado el correspondiente recibo. Aunque esta su- ma tiene, más bien, un carácter simbólico, dado el valor inapreciable del lienzo en cuestión, represen- ta, no obstante, practicamente una adquisición del mismo por parte de la República. Estimo que esta fórmula era la más conveniente para reivindicar el derecho de propiedad del citado cuadro.