
las famosas palabras de San Juan de la Cruz 1269, aplicables también a El jardín de las delicias: «Dios es como la fuente, de la cual cada uno coge como lleva el vaso, y a veces les deja [a disgusto] coger por estos caños extraordinarios [de la revelación sobrenatural]»; pues «querer averiguar y alcanzar cosas por vía sobrenatural […] es cosa no santa ni conveniente», razón por la que «da Dios licencia al demonio para que ciegue y engañe a muchos [que eso pretenden], mereciéndolo sus pecados y atrevimientos». El Apocalipsis cae sobre aquellos que no pasaron por la noche oscura del sentido, y apetito, que tantos daños causan en el alma; porque «todos los deleites y sabores de la voluntad en todas las cosas del mundo, comparados con los deleites y sabores, que es Dios, son suma pena, tormento y amargura». «Habéis sido para mí un padre», dijo un buen día el joven Juan a su protector, Alonso Álvarez de Toledo, después de creer haber experimentado una revelación de la Virgen, «sedlo desde ahora para mi pobre madre y para mis hermanos: yo no tengo ya mas padre que Dios, mas madre que María, mas hermanos que los que han sabido aguardar entre la oración y la penitencia la callada sombra de la muerte». Y así, 1269 Subida del monte Carmelo, de Juan de Yepes Álvarez (Fontiveros, 1542 R Úbeda, 1591), más conocido como San Juan de la Cruz. bne:[L. 2º (p.161)] wiki google:[web libros] cervantesvirtual

el joven Juan se dejó cegar por los divinos deleites y sabores que al hombre ofrece el demonio, que a tantos induce a abandonar incluso a su propia madre para abrazarse a quien creen Dios y que no es sino el mentado demonio, en cuyo vacuo abismo caen al saltar y abandonar lo natural, la tierra firme, por pretender alcanzar el sobrenatural fruto del Altísimo. Para comprender al artista hay primero que comprender sus obras. Por más que queramos a nuestros seres queridos, o les hagamos compañía, cierto es que Dios los querrá aún más y les hará aún más compañía, como así lo sentirán nuestros seres queridos, si creen en Dios. Y si esto es así, que lo es cuando se cree en Dios, cuánto más no tendremos que amar a Aquel que ama a quienes más amamos, y que los ama incluso por nosotros, e infinitamente más que nosotros 1270; cuánto más no tendremos que quererle y buscar su compañía; pero siempre queriendo y acompañando al máximo a nuestros seres queridos, pues de allí partimos y entre ellos se encuentran los más necesitados 1271. El amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a uno mismo, es un precepto que surge naturalmente de esta semilla 1272; no es una 1270 larazon 1271 1 Timoteo 5, 8 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 1272 1 Juan 4, 8 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Mateo 22, 34-40 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 12, 28-34 vatican:[español latín] latinvulgate biblos