del pecado (árbol del conocimiento del bien y del 
mal, árbol asociado al pecado).: con el fin de 
redimir de su pecado al ser humano, Cristo hacía 
suya la carga del pecado del ser humano. 

Sin duda lo más sorprendente de El carro de 
heno eran las fantásticas cabezas no evidentes a 
primera vista. Las había a decenas, tantos eran los 
candidatos a ojos, orejas, narices y bocas, y su 
explosión combinatoria. En algunos casos estas 
cabezas alcanzaban a ser de proporciones 
gigantescas, llegando incluso a ocupar la totalidad 
del espacio del tríptico. Su relación exhaustiva 
llenaría una enciclopedia. Todas contribuían al 
relato. 

Así ocurría con una cabeza (72) .con aspecto 
de calavera encapuchada. que por ojo derecho 
tenía la cabeza del bien alimentado abad: la boca, 
localizada en el pez que devoraba a la mujer en la 
esquina inferior izquierda del infierno, relataba su 
pecado de gula y lujuria; y el ojo izquierdo .que 
vestía la misma capucha que el derecho. le 
castigaba dejándole en los huesos; y le ponía 
verde y acusaba de borracho .menuda trompa., 
visto con ojos de hoy en día. La cabeza (72) 
parecía conectar al pecador con su pecado, y con 
su correspondiente castigo. La cabeza del abad 
también era ojo izquierdo en una cabeza (73) a 
imagen y semejanza de la suya: el saco sugería la 
boca, atiborrada de pecaminoso heno; los ojos de 
la madre superiora .por su posición. le servían

de ojo derecho. La relación entre el abad y la 
madre superiora, y la de ambos con las otras tres 
monjas, daría para un buen culebrón televisivo. 
Algo del guión se podía intuir mirando 
alternativamente las cabezas (72 y 73). 

El Bosco parecía codificar en líneas rectas 
imaginarias algunas de las claves que permitían 
llegar a la correcta interpretación de El carro de 
heno. El panel central contenía bastantes 
ejemplos, como la línea vertical que unía los ojos 
de Dios Hijo .en la nube. con la boca abierta 
de la mujer a los pies del panel, boca que 
inspeccionaba el médico, boca también en boca 
de otras cabezas; o como la línea recta que unía la 
boca de Dios Hijo con la del fiel ángel sobre el 
carro de heno, pasando antes por la jarra colgante, 
llegando después hasta la mismísima esquina 
inferior izquierda del panel. De esta forma tan 
sutil parecía sugerir el Bosco que las nubes que 
rodeaban a Jesucristo también formaban parte de 
una boca, de una boca en los cielos, de una boca 
que clamaba al cielo. Por su situación, en lo alto 
del panel, no resultaba fácil asociar una cabeza a 
esta boca. Al inspeccionar el tríptico y fijarme en 
el toro vehículo del hombre traspasado por la vara 
.y símbolo de Jesús en una de mis 
interpretaciones., y en un becerro situado justo 
encima, en el vano izquierdo de la doble ventana 
de la fortaleza, en las fosas nasales del cráneo de 
la Muerte, se me ocurrió que esa boca quizá
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