Adán y Eva comieron de un fruto envenenado de 
sufrimiento. Por no querer arriesgarse a trepar 
una roca, comieron de un fruto envenenado de 
muerte. Si Adán y Eva hubieran rechazado la 
manzana, subido a la roca y comido de la pera, 
habrían visto la verdad y cegado al pecado; y 
hubiéramos sido la pera. Así parecía reinterpretar 
el Bosco la escena de la tentación, en El carro de 
heno. 

El Bosco también parecía aplicar esta metáfora 
a su propia obra: aquellos que, en lugar de comer 
y beber directamente de las obras del Bosco 
.jugosos frutos del árbol de la vida, que crece en 
la alta cima de la roca del talento., comieren y 
bebieren de los cercanos e insensatos frutos del 
árbol prohibido, que en forma de diabólicos 
.por carentes de sentido. comentarios de las 
obras les ofrece la serpiente, cometerán el mismo 
error que Adán y Eva, y serán expulsados del 
paraíso del arte, junto con la rastrera serpiente 
que les engañó. «No te esfuerces en analizar las 
obras, que yo te las explicaré, pues soy experto», 
dice la serpiente a Adán y Eva mientras les ofrece 
los envenenados frutos del árbol prohibido, a un 
módico precio. La misma metáfora podía 
aplicarse al ámbito religioso, apuntando a quienes 
se erigían en intermediarios entre Dios y el ser 
humano, ofreciéndole con engaños los frutos del 
árbol prohibido, con el fin de utilizarle y 
condenarle, para que nunca llegara a probar el

verdadero fruto del árbol de la vida y con ello 
alcanzara el paraíso. 

Y no eran estas las únicas cabezas que el Bosco 
ocultó a las claras en el tríptico .y había que 
decirlo así porque no se podía decir de otra 
manera; porque todas estas cabezas estaban ahí, 
claramente visibles, y siempre habían estado ahí, 
por menos que se hubieran visto.. Los dos 
reptiles en la puerta del paraíso formaban parte de 
otro claro ejemplo: sugerían bocas de dos serias 
cabezas de perfil .cabezas (62 y 63), orientadas 
a izquierda y derecha, respectivamente. que 
compartían su ojo, en la pequeña boca de la 
cabeza (53). Un pájaro se posaba bajo el ojo 
izquierdo de la cabeza (63), que también era ojo 
derecho cuando la cabeza se orientaba hacia la 
escena de la tentación y hacia el panel central, 
como cerrando el ojo para otear la lejanía 
.cabeza (64).; y el pájaro también era ojo, más 
relajado .cabezas (65 y 66), con ojo izquierdo y 
derecho, respectivamente.. La cabeza, en 
secuencia, se giraba hacia a un lado y hacia el 
otro como en un interminable partido de tenis: y 
ahora miraba al espectador; y luego, hacia la 
escena de la tentación; y después se giraba para 
mirar de nuevo al espectador; y luego se volvía a 
girar para mirar hacia la escena de la tentación… 
y de vez en cuando le daba la espalda a ambas 
.cabeza (62).; y entonces su ojo derecho se 
desorbitaba en el fruto esférico .cabeza (67).
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 788 788 781 788 788 788 788 788 788