oscuro sobre el tablón, la cabeza despertaba y 
miraba al espectador, tanto como hacia Dios Hijo 
en el cielo .cabeza (24).; si con el fruto 
blanquecino y esférico, la cabeza contemplaba 
con asombro la escena sobre el carro de heno, y 
también parecía mirar de frente al espectador 
.cabeza (25).; y había más candidatos a ojos 
.cabezas (26).. Y como el tiro del carro le 
pasaba bajo la nariz, todo apuntaba a que la 
cabeza se disponía a esnifar .a su paso. el 
heno, y con ello esnifarle el coco a la cabeza (1), 
lo que se dice sorberle los sesos. Y al adosar a la 
cabeza el heno del carro se producía una 
fantástica metamorfosis: la cabeza humana se 
transformaba en acechante cabeza de león 
.cabezas (27): las anteriores y otras nuevas, 
como la cabeza (28), con ojo derecho enfadado en 
la cabeza de un monje que miraba de frente al 
espectador; y cabeza (29), con ojo cerrado en la 
sombra; y cabeza (30), con ojo azulado y dirigido 
de frente y hacia Cristo en los cielos, desde el 
rabo del ángel infiel; y cabeza (31), con ojo 
cerrado y triste, justo encima, al fondo, en la 
sombra….. Con todos estos ojos y 
metamorfosis, el Bosco logró introducir 
movimiento en la imagen, en una misma imagen, 
algo insólito en una época en la que, para ilustrar 
distintos momentos de una secuencia, como por 
ejemplo la Pasión, se recurrió a escenas explícitas, 
a modo de viñetas, situada cada cual en un lugar

distinto de la obra. El Bosco buscó captar el 
movimiento inherente a la historia para plasmarlo 
en una misma imagen y así trascender de manera 
subliminal .tanto que nadie parecía aún haberse 
dado cuenta. el carácter estático de la pintura. Y 
bien que lo logró. Sus secuencias 
cinematográficas me parecieron sublimes, desde 
todos los puntos de vista. 

Y aún más me sorprendió ver cómo el Bosco 
había insertado una rama en el ojo de una de estas 
cabezas (23), igual que lo hizo en la cabeza (1), 
en el panel central de El jardín de las delicias. En 
ambos casos, la rama parecía ser símbolo del 
pecado .por serlo del árbol del pecado, de la 
astilla clavada en el ojo. que profana e infecta 
los sentidos, e incluso el sexo. El tesoro de la 
obra del Bosco se encontraba en la obra 
compuesta con la propia obra, en lo que no se 
veía a primera vista y, aun así, era tan visible y 
evidente como lo más visible y evidente. Ahí 
había que buscar las claves de la interpretación. 

 

AbscondamEsconderé 
faciemla cara 
meammía 
abde 
eisellos 
ety 
consideraboconsideraré 
novissimalas postrimerías 
eorumsuyas. 1225 

1225 Deuteronomio 32, 20 vatican:[español latín] latinvulgate 

biblos bl:1, 30-32
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 764 764 764 147 764 764 764 764 764 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=deuteronomio%2032;&version=61; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P5A.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_deuteronomii_lt.html#32 http://www.latinvulgate.com/verse.aspx?t=0&b=5&c=32 http://biblos.com/text/deuteronomy/32-20.htm http://molcat1.bl.uk/treasures/gutenberg/pagemax.asp?Page=100v&vol=1&strCopy=K&strResize=no 763 147