
De esta forma tan sutil, a través de la evolución de una cabeza, el Bosco confirmó la asociación que se había de establecer entre los tres paneles: el carro de heno .y su entorno. y la construcción en el infierno .y su entorno. eran narices de una misma cabeza, que transitaba hacia el infierno; y el árbol del conocimiento del bien y del mal .y su entorno., nariz en la cabeza (16), encontraba su equivalente en la arbórea copa sobre el carro de heno .y su entorno.. El Bosco multiplicó las cabezas como si de panes y peces se tratara. Muchos eran .si no todos. los personajes y elementos candidatos a ojos, narices y bocas en alguna gigantesca cabeza .las habían que ocupaban dos y hasta los tres paneles, a cuál más expresiva y sorprendente.. El panel derecho daba buena cuenta de ello: nubes, animales, recipientes, sombreros, cabezas, sacos, maderos… la lista se hacía infinita, como fascinante era la contemplación de las cabezas a las que daban forma. En unos casos eran cabezas enteras; en otros, solo mitades; y en los casos más fantásticos se unían en secuencia. Así ocurría en el panel central, en la cabeza que tenía al clero por boca, la nariz en el montículo, el ojo derecho en el tablón junto a la enorme seta alucinógena, y el pensamiento en los cielos. La cabeza parecía dormida o despierta según con qué se identificara su ojo: si con el borde exterior del tablón, la cabeza dormía .cabeza (23).; si con el círculo

oscuro sobre el tablón, la cabeza despertaba y miraba al espectador, tanto como hacia Dios Hijo en el cielo .cabeza (24).; si con el fruto blanquecino y esférico, la cabeza contemplaba con asombro la escena sobre el carro de heno, y también parecía mirar de frente al espectador .cabeza (25).; y había más candidatos a ojos .cabezas (26).. Y como el tiro del carro le pasaba bajo la nariz, todo apuntaba a que la cabeza se disponía a esnifar .a su paso. el heno, y con ello esnifarle el coco a la cabeza (1), lo que se dice sorberle los sesos. Y al adosar a la cabeza el heno del carro se producía una fantástica metamorfosis: la cabeza humana se transformaba en acechante cabeza de león .cabezas (27): las anteriores y otras nuevas, como la cabeza (28), con ojo derecho enfadado en la cabeza de un monje que miraba de frente al espectador; y cabeza (29), con ojo cerrado en la sombra; y cabeza (30), con ojo azulado y dirigido de frente y hacia Cristo en los cielos, desde el rabo del ángel infiel; y cabeza (31), con ojo cerrado y triste, justo encima, al fondo, en la sombra….. Con todos estos ojos y metamorfosis, el Bosco logró introducir movimiento en la imagen, en una misma imagen, algo insólito en una época en la que, para ilustrar distintos momentos de una secuencia, como por ejemplo la Pasión, se recurrió a escenas explícitas, a modo de viñetas, situada cada cual en un lugar