Así habló Dios .al menos en este capítulo del 
Deuteronomio. tras contemplar la maldad de 
sus hijos e hijas. Y así lo reflejó el Bosco en su 
pintura, si bien las frases también admitían otras 
interpretaciones. 

Regresé al análisis de El carro de heno. Su 
composición era bastante más compleja de lo que 
pudiera parecer a primera vista. El Bosco había 
incluido a la derecha del panel central una cabeza 
humana decapitada, de ojos vendados, quizá para 
apelar al subconsciente del espectador, con el fin 
de indicarle la existencia de la enorme 
cabeza (12), ciega, de cerebro vano como el heno. 
Encima de esta cabeza decapitada, el Bosco 
sugería otra (19), construida con un tablón y una 
especie de cubierta a modo de embudo invertido 
que hacía de tapa de los sesos; el cuerpo de esta 
cabeza era un empinado montículo; sobre su 
espalda sostenía la gigantesca seta alucinógena. 
La cabeza (19) parecía servir de enlace entre la 
cabeza (12) del panel central y la torre que hacía 
de cabeza (1) en el panel derecho. El objetivo del 
tablón era ingeniosamente enrevesado. Por una 
parte, el Bosco lo utilizaba para conducir al 
espectador hasta los tablones situados sobre la 
construcción que hacía de cabeza (1), en el panel 
derecho, colocados en la misma posición relativa, 
a la altura de los ojos, debajo de la tapa de los 
sesos. Por otra parte, el Bosco utilizaba el tablón 
y los ojos sugeridos sobre el tablón para conducir

al espectador hasta el carro de heno, hasta los 
tablones que se suponía daban forma a la base del 
carro y sobre los que se fijaban .en la misma 
posición relativa. las ruedas que hacían de ojos. 
Todo esto servía para indicar que a la torre del 
panel derecho le faltaban los ojos y la tapa de los 
sesos, que sí estaban presentes en las ruedas del 
carro y el heno que transportaba. El Bosco se 
valía de esta triple relación para justificar el 
complejo simbolismo; y llegó incluso a pintar una 
rama en lo que parecía ser la boca de la 
cabeza (19) .bajo el tablón, a modo de pitillo, y 
de anzuelo. para indicar tanto el tiro del carro 
como el madero .anzuelo. atado a la cuerda 
.sedal. de la grúa .caña., madero que 
aparecía en la boca de la cabeza (1), y con todo 
ello volver a relacionar las tres cabezas entre sí, y 
a su vez relacionarlas con el asunto principal de la 
obra. La cuerda y el madero en la boca de la 
cabeza (1) sugerían el sedal y el anzuelo con el 
que la enfermedad bucal .símbolo del pecado. 
se enganchaba a la boca de la cabeza (12). El 
remedio imitaba a la enfermedad: el diente 
infectado se puede extraer con un sedal atado a un 
peso, a un ladrillo, como así lo sugerían una 
monja y un gaitero, a los pies del panel central. 

El tabaco .como la coca., y sus infernales 
efectos, llegaron de América tras la colonización,
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