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desapercibido, utilizó para ello una técnica basada en la asociación de imágenes: la evidente cabeza (1) del Infierno, en el panel derecho, servía para confirmar la a priori no tan evidente cabeza (12), en panel central. Dicho de otra forma: la correcta interpretación de la obra apelaba a la interrelación de imágenes y contextos. La evidencia de la cabeza (1), en el panel derecho, justificaba de por sí la existencia de la cabeza (12), en el panel central, quizá menos evidente a primera vista que la otra, pero no por eso menos real. Un claro ejemplo de la efectividad de esta técnica asociativa contextual se daba en la boca de la enorme cabeza (12): la boca aparecía junto al lugar donde se cocinaban los alimentos, justo en el sitio en el que un médico inspecciona la boca de una mujer. Así dio el Bosco las claves necesarias y suficientes para confirmar la existencia de la gigantesca y sorprendente boca (12), con su correspondiente cabeza. Nada decía el libro que tenía entre mis manos de todos estos asuntos. El autor se limitaba a describir las escenas evidentes a primera vista, adornándolas con algún que otro refrán, señal de que no debió de verlos .los asuntos.; su cerebro no fue capaz de percibirlos. Craso error; porque estos eran los asuntos relevantes. Los demás, a su lado, carecían de importancia; eran paja, puro heno. Pero qué se le va hacer. Así es la

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vida: en las escuelas enseñan a leer, a adquirir conocimientos escritos en los libros; pero no enseñan a pensar, a tratar de entender la realidad que nos rodea, a cuestionarla siempre, a comprender que el conocimiento escrito, por extenso que sea, no basta; que es necesario reflexionar y dudar de las doctrinas. Solo así se logra vencer a la mentira y a la opresión que se ejerce desde el poder, siempre conservador, de derechas y de izquierdas, pues ambos solo pretenden una cosa: conservar el poder. Solo así se puede progresar; porque las naciones avanzan gracias a los que inventan, a quienes descubren lo que nadie sabe, lo que no está escrito: sin ellos, las naciones mueren. Porque el mundo avanza gracias a los que miran el mundo con otros ojos, con ojos nuevos, alejados del caduco y encorsetado academicismo, caparazón del que hacen casa y eterna trinchera extraños moluscos que se niegan a salir al mundo a enfrentarse con la realidad, y que le niegan la salida a otros. Quien no rompe la membrana fetal de lo académico no nace a la vida verdadera. Dejé de leer la descripción de El carro de heno en el libro, del todo infructuosa, y continué con el análisis de la imagen. Me fijé de nuevo en la cabeza (1) del Infierno, en el panel derecho. La torre, hocico del Infierno .cabeza (5) de la Muerte., tenía por nariz una pequeña doble ventana, nariz de la calavera. El Bosco reunió en

14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 723 725 723 725 725 725 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 723 724