pintura., y otra muy distinta es copiar lo que se 
escucha .o se ve., máxime si no se entiende. 

Y aún vi otra cabeza (38) en la celada: parecía 
la versión dormida de la cabeza (37), que 
despertaba al clavársele la flecha en la pierna. La 
boca de la cabeza (37) hacía de ojo dormido en la 
cabeza (38); las narices de ambas cabezas tenían 
la misma forma circular, como queriendo sugerir 
el simbolismo; y algo similar ocurría con la 
pierna de la bestia tocada con la celada, y su larga 
y crustácea cola, que parecían transformarse en el 
pie colgado de la cola espinosa. 

Pero ninguna de estas cabezas me sorprendió 
tanto como aquella cabeza (39), de aspecto 
humano, de ojo izquierdo en el codo izquierdo del 
cerdo, nariz en el estómago del escribiente y boca 
abierta entre las piernas del escribiente y del 
cerdo: las piernas del hombre sugerían el bigote, 
echado hacia delante; y las del cerdo sugerían la 
perilla, también echada hacia delante; y las 
sombras entre los brazos cruzados, sobre los 
codos eran ojos abiertos .cabeza (40).; y 
también era ojo derecho la sombra bajo el hocico 
del cerdo .cabeza (41), tocada con encogidísima 
toca de monja.; y tenía dos cuernos, uno en la 
cabeza del escribiente, el otro en la cabeza del 
cerdo con toca de monja. Y el pergamino era 
nariz; y el muslo del escribiente, ojos; y la 
sombra de su pie era boca, de otra cabeza (42).

Hasta el tintero era ojo y la funda era boca, de 
otra cabeza (43). 

Al analizar el panel central de El jardín de las 
delicias me llevé otra descomunal sorpresa. En lo 
alto, surcando los mares del cielo, me fijé en un 
gigantesco pez volador y en el curioso ser que lo 
cabalgaba: el plateado jinete parecía tener cabeza 
de saurio, brazos y torso humanos, y cola de pez; 
el extraño sireno parecía un caballero enfundado 
en su armadura; con su mano derecha sostenía 
una caña de cuyo sedal pendía un jugoso cebo 
frutal, esférico y rojizo, que guiaba al pez cual 
zanahoria guiando a un burro; y con la otra mano 
se cogía la cola, doblada hacia delante por encima 
de su cabeza. El Bosco pintó esta escena justo al 
lado del símbolo del sexo femenino .en la 
compleja construcción sobre el ojo derecho de la 
cabeza (1)., en la misma horizontal; incluso 
hizo coincidir el cebo con el símbolo del clítoris. 
Qué ingenio el del Bosco. El carro de heno 
parecía contener las claves que permitían 
confirmar que el jugoso cebo frutal, esférico y 
rojizo, era un símbolo del placer, por serlo del 
clítoris: el sireno simbolizaba al hombre, el pez 
era su sexo, en busca de placer. Las mismas 
claves permitían incluso confirmar que la 
compleja construcción sobre el ojo sugería un 
mapa de excitación del clítoris 1209. Quién lo iba a 

1209 abc larazon google
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 743 742 742 743 743 743 743 743 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.abc.es/20100217/nacional-politica/aido-gasta-euros-mapa-20100217.html http://www.larazon.es/noticias/show_sin_cache/9269-aido-defiende-el-mapa-de-excitacion-sexual-del-clitoris-en-nombre-de-la-victimas-de-ablacion?abrir=abrir http://www.google.com/search?hl=es&q=mapa+excitacion+clitoris+ 744 147