

Sólo vi un vaso en todo el panel central: lo alzaba con su diestra un personaje regordete, ataviado como un monje, cómodamente sentado en su trono junto a una pequeña mesa redonda en la esquina inferior derecha del panel, rosario en siniestra. Las cuatro monjas que rodeaban a este abad .qué menos después de lo visto. recogían y depositaban en un saco manojos de heno, de un espiritual heno que, sabiamente destilado, a todos haría perder la cabeza. Uní con una línea recta la mano derecha de la Eva libre de pecado .en la escena de la Creación. y el fruto que le ofrecía la serpiente a la otra Eva, en la escena de la Tentación: tras atravesar el eje de la rueda trasera del carro .ojo derecho de la cabeza (12). y pasar por el heno que transportaba a sus espaldas una de las monjas, la línea llegó hasta este vaso. Otra relación de este tipo, pero aún más llamativa, se podía construir a partir de líneas rectas encadenadas en zigzag, lo que a su vez consolidaba uno de los más sorprendentes simbolismos del tríptico, al sugerir que el alcohol .entiéndase su exceso 1196. era la corona con la que el Infierno y la Muerte reinaban sobre sus reinos 1197. El heno se erigía en símbolo de la malta que, mezclada con el agua .de la santa nube. y fermentada al calor del fuego .del infierno., se 1196 laprovincia 1197 google