se preocupaban por su sustento; no cultivaban 
huerto alguno; la naturaleza por sí sola cubría las 
necesidades de todos ellos, que parecían 
alimentarse exclusivamente de frutos y semillas, 
y del agua de la fuente central, pues no aparecían 
otras cosas en sus bocas. Hombres y mujeres 
vivían ajenos a los problemas, entregados por 
completo al descanso y a los placeres de la vida 
relajada. Lógico que el Dios del Génesis se 
entristeciera al contemplar esta escena y, con 
dolor, decidiera darles muerte, a ellos y al resto 
de bichos vivientes, dicho sea con ironía; porque 
la escena del panel central parecía retratar la vida 
en un paraje semejante al Edén, por la belleza y 
abundancia de frutos y animales, y también por 
incluir los cuatro ríos mencionados en el capítulo 
dos del Génesis; y nada malo parecían hacer 
aquellos hombres y mujeres, ajenos a su desnudez, 
por menos que hicieran en sus pacíficas y 
contemplativas vidas, ¿qué, si no, es el paraíso? 

Las esquinas inferiores del panel central se 
reservaban para un mismo fin: invitaban a 
contemplar uno de los paneles y reflexionar sobre 
su contenido. La esquina izquierda invitaba a 
mirar el panel izquierdo. La esquina derecha 
invitaba a mirar el panel central. Y la esquina 
derecha del panel derecho completaba la terna, 
pues invitaba a mirar el panel derecho. 

El personaje en la esquina inferior derecha del 
panel central, en el interior de la cueva, acodado

en la puerta, tenía rasgos andróginos, de femenino 
rostro y masculina melena rizada, como la del 
resto de hombres del panel. Su peluda piel, como 
de animal .en línea con lo dicho en el capítulo 
tres del Génesis, donde se afirmaba que Dios 
vistió con pieles a Adán y Eva justo antes de 
expulsarlos del paraíso., contrastaba con la 
depilada y blanca piel del resto de hombres y 
mujeres del tríptico. El personaje no miraba hacia 
el panel anexo, el de la derecha, sino hacia el 
interior del panel central; y lo hacía en actitud 
ensoñadora y triste, desde la puerta de una 
pequeña cueva, hundida en la tierra, bloqueada 
por un alargado y fino escudo semicilíndrico y 
traslúcido, aparentemente destinado a impedir la 
entrada al jardín de las delicias 1138, simbolismo 
que también remitía al Génesis, a la puerta del 
paraíso, bloqueada por un ángel. El pensativo 
personaje invitaba así a contemplar 
reflexivamente el panel central: el andrógino, 
visible de cintura para arriba, tras el 
semicilindro 1139, apoyaba su codo izquierdo sobre 
la tierra, y la cabeza en la mano, mientras asía 
con su otra mano un fruto al que el escudo 
parecía haber comido el color. Detrás, dentro de 
la cueva, se distinguían las cabezas de dos 

1138 Malaquías 3, 12 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

mechon-mamre 

1139 google
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=Malachi+4&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PG5.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_malachiae_lt.html#3 http://latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=44&c=3 http://www.biblos.com/text/malachi/3-12.htm http://www.mechon-mamre.org/p/pt/pt2403.htm http://www.google.es/search?q=tdt+constelaci%C3%B3n+codificaci%C3%B3n+s%C3%ADmbolo&tbm=isch