les ensenar e doctrinar buenas cos[t]umbres e 
poner en ello la diligencia devida segun d mas 
largamente en las letras de la dicha concession se 
contiene · por ende suplico al rey mi senor muy 
afectuosamente e encargo e mando a la dicha 
princesa mi hija e al dicho principe su marido 
q [ue] asi lo hagan e cumplan e que este sea su 
principal fin e que en ello pongan mucha 
diligencia e no consientan nin den lugar que los 
yndios becinos e moradores a las d[ic]ha s yndias 
e t[ie]rra firme ganadas e por ganar reciban 
agravio alguno en sus personas ni bienes mas 
manden q [ue] sea [n] bien e justamente tratados e 
si algun d agravio han recebido lo remedien e 
probean por man[er] que no se exceda en cosa 
alguna lo q [ue] por las letras ap[ostó]licas la 
d[ic]ha concession nos es inyungido e mandado». 

 

Guerras, invasiones, expolios… Cuántos 
historiadores sucumbían fascinados ante las 
grandes guerras. Que unos aborígenes en 
taparrabos hubieran vivido felices durante siglos, 
sin más preocupaciones que las de alimentarse y 
descansar, no constituía un hecho histórico 
relevante, en comparación con las incivilizadas 
batallas de las grandes civilizaciones, tan 
voluminosamente documentadas por vencedores 
y vencidos, igual de imparciales ambos; pero sí 
que formaban parte de la historia los palacios y 
los templos que se construyeron .y

destruyeron. a base de mano de obra .y fuerza 
bruta. desconocida y esclavizada, o engañada, 
que es lo mismo. La vida feliz del aborigen, como 
la de Adán y Eva en el paraíso, condenada estaba 
a ser destruida a garrotazos propinados con las 
ramas del árbol del conocimiento del bien y del 
mal. Así lo dicta la poderosa ley del poderoso, 
para el que la vida sencilla y venturosa no es 
susceptible de negocio, razón por la que hay que 
erradicarla, no vaya a cundir el ejemplo: por eso 
hay que desangrar a impuestos a los individuos, y 
destruirlos si no pagan. Así florece la civilización. 
El progreso social se mide en función de los 
bosques devastados, de la contaminación 
producida, de las especies exterminadas, de lo 
hipotecados que están los individuos… La 
violencia, antes ejercida con fuerza por la mano 
del señor feudal, líder de su imperio, la 
administra ahora con inteligencia la mano del 
señor financiero, siempre con guante blanco .el 
de la política., para no mancharse. Todo tiene 
solución, en el mundo financiero; porque es él 
quien crea a su dios, el dinero. Por eso, cuando 
aparece un problema, basta con traspasárselo, y el 
mundo financiero lo resolverá, a cambio de 
forrarse, a costa de los demás, pasados, presentes 
y futuros. Y así roban, con todas las de la ley. Y 
en cuanto pintan bastos, el de los oros, espada en 
mano, acaba su copa y se va a otro sitio más 
decente; y si te he visto, no me acuerdo.
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