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adquiría sexo femenino por esta razón y por los ríos .también en la cara de Eva.; y se unía a la de su consorte masculino .cabeza (4).: el anciano varón olisqueaba con olfato femenino los pensamientos de la anciana hembra, que también eran los suyos, pues ambos se fundían en la misma escena, la de los dos jóvenes: complejo cruce de sexos; ancianos recordando su pasional juventud. La cabeza (1) parecía despertar en la del anciano (4); y viceversa. La gigantesca cabeza (1) también parecía una gigantesca prolongación de la nariz de la cabeza (7). De hecho, y en ambos sentidos, era una cabeza a una nariz pegada 1076, una nariz superlativa, una nariz sayón y escriba, pez (11) de aleta nariguda y muy barbado, fumador de anzuelos panza arriba, reloj de sol mal encarado, alquitara pensativa, elefante medio hecho, trompa eréctil (12), huevo y nariz, Ovidio y Nasón, arte de amar y metamorfosis, espolón de galera, pirámide invertida, las doce tribus de narices era, naricísima sombra infinita, muchísimo nariz, y con fiera, que en la cabeza de Anás y Caifás fuera visera, la una de carne, pezuña de frisón, caratulera, ojo arrugado en las hormigas (13), la 1076 El Parnaso Español (1648), de Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1580 R Villanueva de los Infantes, 1645), Biblioteca Nacional de España (R/4418), Madrid. El soneto A una nariz aparece en la página 416 (428). bne

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otra pétrea, con barbas de mujer, ojo a las conchas (14), cabeza del revés era, con barbas de hombre, ojo al testículo, cuello de piedra (15), un becerro de oro que ve cerro de oro era, vaquilla, minotauro en fuente, olfativa oreja, delirio de agua en lengua, morro de mujer, ojo a las conchas (16), estela de fantasma con boca de lirio era, convoca delirio (17), eco de sombras, pestaña multicolor (18), mirón, de piedra son y anzuelos lanzan, ojo al anzuelo y a las conchas, boca sellada en la piedra (19), cabeza con un mentón de narices era, ojos de hormiga y león, labios de pestañas (20), cabeza de dragón en femenino era, mirada delirante, ojo al huevo, boca junto al cebo de la pasión que ciega (21), y lengua de león, ojo a los huevos (22), y ojo a las sombras de ojos (23)… El cuadro parecía haberme hipnotizado. Las redes de la paranoia-crítica me arrastraban in-con-te-ni-ble-mente. Me sentía poseído por un espíritu espontáneo de conocimiento irracional nacido de la objetivación crítica y sistemática de asociaciones e interpretaciones delirantes. En todos sitios veía cabezas en continua transformación: así de mezcladas debían de andar las ideas en la psiquis. La gente de alrededor me miraba como a un bicho raro, de tanto como giraba el cuello para mirar el cuadro del revés, desde la izquierda y desde la derecha. Qué desastre… ¿Por qué no se exhibía esta obra en

14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://bdh.bne.es/bnesearch/CompleteSearch.do?field=todos&text=Francisco+quevedo&showYearItems=&exact=on&textH=&advanced=false&type=Libro&completeText=&pageSize=1&pageNumber=6 673 668 673 668 674 675 675 675 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 676 676 676 676 676 676 676 676 676 676