la cabeza (4) respecto a Eva, y el de la cabeza (4) 
respecto al proporcionado pene: cabezas de 
cabeza por el sexo y por el intelecto; narices 
atraídas por el olor del sexo y del intelecto. 

Las cabezas se apoyaban en los cuerpos; 
despertaban a la vida; y el sexo despertaba con 
ellas. La lengua roja de la cabeza de león .en el 
moflete de la cabeza (1), bajo el hombro derecho 
de Eva. y la espádice amarilla del lirio .entre 
los pechos de Eva. sugerían las saltonas pupilas 
de una anciana y desdentada cabeza de nariz 
aguileña en la terminación caída del pene 
.cabeza (6)., una cabeza que despertaba de su 
sueño .con ojos cerrados en las espinillas del 
hombre, cabeza (7), la derecha en un grisáceo 
calcetín; y también en sus rodillas, cabeza (8).: 
la boca ensombrecida se cerraba entre el pene y el 
testículo; y se abría en asombro intertesticular, 
como también se abría el ojo izquierdo, ahora 
puntual y azulado .cabeza (9)., e incluso 
retorcido .cabeza (10).. Los tres ríos 
remontaban como venas el cuello y llegaban hasta 
la boca. Ojos, ojos y más ojos. Cabezas, cabezas 
y más cabezas. La mujer, Eva, besaba el 
pensamiento de la cabeza dormida, y era 
pensamiento en la cabeza despierta. Al despertar, 
la cabeza se proyectaba hacia delante hasta caer 
de nuevo en el sueño y dar con la nariz en el 
suelo. La desdentada cabeza .cabezas (6 a 10)., 
de nariz y boca en los genitales masculinos,

adquiría sexo femenino por esta razón y por los 
ríos .también en la cara de Eva.; y se unía a la 
de su consorte masculino .cabeza (4).: el 
anciano varón olisqueaba con olfato femenino los 
pensamientos de la anciana hembra, que también 
eran los suyos, pues ambos se fundían en la 
misma escena, la de los dos jóvenes: complejo 
cruce de sexos; ancianos recordando su pasional 
juventud. La cabeza (1) parecía despertar en la 
del anciano (4); y viceversa. 

La gigantesca cabeza (1) también parecía una 
gigantesca prolongación de la nariz de la 
cabeza (7). De hecho, y en ambos sentidos, era 
una cabeza a una nariz pegada 1076, una nariz 
superlativa, una nariz sayón y escriba, pez (11) de 
aleta nariguda y muy barbado, fumador de 
anzuelos panza arriba, reloj de sol mal encarado, 
alquitara pensativa, elefante medio hecho, trompa 
eréctil (12), huevo y nariz, Ovidio y Nasón, arte 
de amar y metamorfosis, espolón de galera, 
pirámide invertida, las doce tribus de narices era, 
naricísima sombra infinita, muchísimo nariz, y 
con fiera, que en la cabeza de Anás y Caifás fuera 
visera, la una de carne, pezuña de frisón, 
caratulera, ojo arrugado en las hormigas (13), la 

1076 El Parnaso Español (1648), de Francisco de Quevedo y 
Villegas (Madrid, 1580 R Villanueva de los Infantes, 1645), 
Biblioteca Nacional de España (R/4418), Madrid. El soneto A una 
nariz aparece en la página 416 (428). 

bne
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