Las dos interpretaciones eran obvias, las dos 
eran correctas, las dos entraron dentro de los 
planes iconográficos de Picasso, que quería 
transmitir el horror en toda su intensidad, y que 
con ese objetivo exprimió su ingenio. 

La insatisfacción que sentía el más común de 
los mortales al contemplar el Guernica se debía a 
que, aun estando convencido de que ambas 
interpretaciones tenían que existir, no era capaz 
de obtener ni tan siquiera un segundo nivel de 
significación coherente: la escena no parecía una 
guerra, ni tampoco una corrida de toros. Y es que, 
para poder incluir en el Guernica las referencias 
al flamenco .entiéndase «a Roger van der 
Weyden»., Picasso necesitó ser suficientemente 
flexible, tanto en la representación taurina como 
en la bélica. Y fue esa flexibilidad la que se 
tradujo en confusión para muchos. 

Intuía que estas eran las claves de la 
incomprensión y rechazo que provocaba el 
Guernica. Y la forma de probar que 
efectivamente era así no podía ser más fácil: 
bastaba con constatar si una vez conocidos estos 
razonamientos la sensación de rechazo hacia la 
obra disminuía. Incluso tenía sentido aplicar este 
método como ejercicio de comprensión artística. 

Las interpretaciones taurina y bélica ya habían 
sido universalmente aceptadas, en el segundo 
nivel de significación. Sin embargo, ¿existían 
simbolismos de tercer nivel asociados a estas

interpretaciones? Para averiguarlo tendría 
también que analizar en profundidad los 
«bocetos», «postscriptos» y fotografías que 
ilustraban el proceso creativo que condujo a 
Picasso hasta la versión definitiva del mural. Con 
este objetivo en mente, decidí dar una vuelta por 
las salas anexas donde se exponían algunas de 
estas obras. 

Me fijé en las dos esculturas que flanqueaban 
el Guernica. A la izquierda estaba la Dama 
oferente 1053, a la derecha El hombre del cordero 1054. 
Aparte de estas dos esculturas solo había visto 
otras dos de Picasso en el museo: Cabeza de 
mujer 1055, en la sala de cubismo analítico; y Mujer 
en el jardín 1056, a la entrada de la sala del 

1053 Dama oferente (Boisgeloup, 1933; bronce patinado, 
Fundición Valsuani, París; 220 cm × 122 cm × 110 cm), de Pablo 
Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía 
(DE00051), Madrid. 

museoreinasofia:[1 2] 

1054 L'homme au mouton (El hombre del cordero) (París, 1943; 
vaciado en escayola en dos partes. Pieza única; 209 cm × 78 cm × 
75 cm), de Pablo Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte 
Reina Sofía (DE01360), Madrid. 

museoreinasofia:[1 2] 

1055 Tête de femme (Fernande) (Cabeza de mujer [Fernande]) 
(1909; bronce fundido a la cera perdida y patinado. Ejemplar 7/9. 
Fundición Valsuani, París, hacia 1959-1960; 41,3 cm × 24,7 cm × 
26,6 cm), de Pablo Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte 
Reina Sofía (DE01552), Madrid. 

museoreinasofia:[1 2] 

1056 Mujer en el jardín (1930-1932; bronce fundido, patinado y 
soldadura; 209,6 cm × 116,8 cm × 81,3 cm), de Pablo Ruiz
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