
ni el resto de formas. Este nivel era accesible a todas las personas, todo el mundo sabía lo que era un caballo, un toro, un niño, una mujer, un hombre; y así los identificaban en la obra. En el segundo nivel se intentaba completar el significado de las formas recurriendo a relaciones sociales e históricas por todos conocidas, estereotipos internacionalmente asociados a España: tradición taurina y Guerra Civil. Todo el mundo era consciente de estas dos relaciones; pero no de una tercera, la más famosa e indiscutiblemente española a escala planetaria, el flamenco, representado en el Guernica por Roger van der Weyden, en el tercer nivel de significación .¡Ole, Picasso!.. Todos intentaban completar el significado de las formas asociándolas con las dos primeras interpretaciones: tradición taurina y Guerra Civil. Se veía el toro, el caballo, el hombre muerto, espada en mano; se veía el horror en los rostros y se pensaba en el desenlace fatal de una corrida de toros. Se veían los edificios, las llamas, el hombre muerto con la espada en la mano, las caras de pánico, la mujer con el niño muerto entre sus brazos, la explosiva lámpara y su bombilla…; y se pensaba en el bombardeo de Guernica y en la Guerra Civil 1052. 1052 wiki:[1 2] intereconomia

Las dos interpretaciones eran obvias, las dos eran correctas, las dos entraron dentro de los planes iconográficos de Picasso, que quería transmitir el horror en toda su intensidad, y que con ese objetivo exprimió su ingenio. La insatisfacción que sentía el más común de los mortales al contemplar el Guernica se debía a que, aun estando convencido de que ambas interpretaciones tenían que existir, no era capaz de obtener ni tan siquiera un segundo nivel de significación coherente: la escena no parecía una guerra, ni tampoco una corrida de toros. Y es que, para poder incluir en el Guernica las referencias al flamenco .entiéndase «a Roger van der Weyden»., Picasso necesitó ser suficientemente flexible, tanto en la representación taurina como en la bélica. Y fue esa flexibilidad la que se tradujo en confusión para muchos. Intuía que estas eran las claves de la incomprensión y rechazo que provocaba el Guernica. Y la forma de probar que efectivamente era así no podía ser más fácil: bastaba con constatar si una vez conocidos estos razonamientos la sensación de rechazo hacia la obra disminuía. Incluso tenía sentido aplicar este método como ejercicio de comprensión artística. Las interpretaciones taurina y bélica ya habían sido universalmente aceptadas, en el segundo nivel de significación. Sin embargo, ¿existían simbolismos de tercer nivel asociados a estas