
hombre en el suelo, al que abrazaba.. Y cuando la mano del niño representaba al niño recién nacido, y la mano de la mujer representaba a la madre del niño, junto a su hijo, la madre también miraba hacia el futuro, como prefigurándolo, pues miraba hacia el hombre muerto en el suelo. La mano izquierda de la mujer era símbolo de María, de una María anciana a los pies de la cruz, la María del Calvario de El Escorial, y también la María de El Descendimiento de Roger van der Weyden, pues Picasso, en una alusión antológica a la escena central de El Descendimiento, pintó la mano del niño junto a la mano de su madre. Y en un alarde de compasión y análisis psicológico de los personajes, convirtió en niño el cuerpo adulto e inerte del Jesús de El Descendimiento, y lo puso en brazos de su madre; porque toda madre que sufriera la tragedia de tener que abrazar a un hijo muerto, sin duda lo abrazaría y vería como al niño que fue, a aquel bebé a quien tanto tiempo tuvo entre sus brazos e incluso dio de comer de su propio cuerpo. Había que descubrirse ante el portentoso ingenio creativo de Picasso, ante un simbolismo sin igual que había permanecido virgen al ojo humano desde el mismo instante de su creación en 1937. El lienzo del Guernica no podía ser más grande, ni más famoso, ni el simbolismo podía estar pintado más a las claras, ni podía involucrar a obras de arte más conocidas. Sin embargo,

nadie se había percatado aún de aquellas fantásticas relaciones que dotaban de todo su sentido dramático a la obra maestra de Picasso, o al menos yo nunca había escuchado nada igual, y anda que no se habían dicho cosas sobre el Guernica. La ausencia total de noticias a este respecto no podía sino confirmar que aquel simbolismo se desconocía, porque un hallazgo de tal trascendencia se hubiera hecho tan popular que se habría escuchado hasta en el croar veraniego de las ranas en las charcas. En cualquier caso, lo más prudente para salir de dudas era consultar algunos libros de referencia, tarea que pospuse para más adelante. Me sorprendió haber logrado interpretar el Guernica sin necesidad de recurrir a las dos interpretaciones tradicionales de la obra: una, taurina; la otra, relacionada con la Guerra Civil. En términos de niveles de significación, las dos interpretaciones pertenecían al primer y segundo nivel. En el primer nivel de significación se reconocían las figuras explícitas de un toro, del caballo, de la persona muerta con la espada en la mano, de las llamas, de los edificios… Había cierta ambigüedad en algunas formas, pero en un tanto por ciento tan pequeño que prácticamente la mayoría, si no la totalidad de ellas, tenía una sola identificación asociada: el caballo era un caballo, el toro era un toro, la mujer era una mujer y el niño era un niño, y no parecían otra cosa, ni ellos