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implicaciones directas sobre la representación de los personajes. Algunos de ellos, como la mujer y el niño, o la mula y el buey, encajaban mejor en las escenas del Nacimiento y Adoración, más que en la del Descendimiento, mientras que otros, como los tres personajes de la derecha, se adaptaban relativamente bien a las tres escenas. Hacer coexistir simbolismos tan complejos en una misma obra requería, además de talento, de ciertos sacrificios compositivos. El extremo derecho del Guernica parecía aludir al infierno: allí aparecían las llamas del pecado que devoraban a María Magdalena. Y si a la derecha estaba el infierno no parecía ilógico suponer que a la izquierda estuviera el cielo, revelándose así el contexto político. En la izquierda extrema pintaba Picasso a María y a su hijo Jesús, Sagrada .e indignada. Familia. Cuatro llamas en la parte alta derecha del cuadro contrastaban con tres rayos a la misma altura en el extremo izquierdo. Si las llamas sugerían el infierno, los rayos remitían al cielo, ¿de dónde si no proceden los rayos? Quizá los tres rayos aludieran a la Santísima Trinidad o al nimbo áureo. La composición fluía de derecha a izquierda, del infierno al cielo. Sugería la idea de invasión, y también la de esperanza. Aunque el infierno invadía el cielo y con ello causaba la tragedia, Picasso hacía prevalecer la idea de esperanza al

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dirigir y centrar la atención del observador en la izquierda, donde se localizaría el cielo. Una única puerta en el extremo derecho .o extrema derecha, por el sexo dominante en esa zona., junto a las llamas, potenciaba la tendencia a huir de la derecha a la izquierda: la puerta no era una puerta hacia la salvación sino hacia el infierno de una casa en llamas. Las llamas eran un símbolo, un recurso del que hacía uso Picasso para transmitir la complejidad de sus ideas. Pero, ¿dónde estaban en el Guernica la escalera y la cruz de El Descendimiento? Si Picasso las hubiera incluido de forma explícita, la relación entre las dos obras se hubiera hecho mucho más obvia, perdiéndose la universalidad de la escena evidente a primera vista, disminuyendo la sensación de lo abstracto y la multiplicidad interpretativa en favor de una interpretación en concreto, la del Descendimiento. No era ese el objetivo de Picasso, a la vista está. La fuerza simbólica es mayor si la escena evidente es una escena universal que a su vez permita ser proyectada en escenas particulares de gran carga religiosa, política, etc. Y esto es así porque, en ese caso, la escena universal se transforma en símbolo, de tanta o más fuerza cuanto más escenas particulares simbolice y más fuerza tengan dichas escenas. De haber incluido símbolos evidentes, religiosos o políticos, por

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