acentuar su relación con la tradición taurina 
española, sin que por ello perdieran ciertos gestos 
o actitudes humanas necesarias para las 
interpretaciones anteriores. Estas 
transformaciones también permitirían introducir 
una idea fundamental: la del apocalipsis que 
suponen las guerras. Para potenciar esta última 
idea, dotaría de una espada al personaje en el 
suelo y lo presentaría descuartizado. El 
Apocalipsis bíblico se añadiría así al conjunto de 
interpretaciones. ¿Con qué palabras se podría 
describir la fotografía de un genocidio sino con 
un «¡cómo puede alguien hacer algo así!»? El 
Picasso más irónico debió de sentirse alagado al 
constatar cómo el Guernica conseguía articular 
ese preciso pensamiento en todos los que lo 
observaban. 

También sería posible elegir la escena de la 
Adoración como punto de partida para llegar al 
mismo resultado a través de un proceso similar. 
Sin embargo, comenzar desde la escena de El 
Descendimiento parecía más natural por haber 
sido esa imagen .y no la otra. la que Picasso 
tuvo la oportunidad de admirar y estudiar durante 
su juventud en El Escorial, y por existir un 
número más que considerable de referencias 
directas a él en el Guernica. Fuera como fuese, 
todas estas ideas debieron de fundirse en la mente 
de Picasso, junto con otras muchas más, antes de 
comenzar su gran obra.

Miré de nuevo el Guernica y sonreí al imaginar 
su foto en la primera página de algún periódico, 
bajo un titular a cinco columnas que rezara: «¡El 
portal de Belén!» 1041. Y habrá quien lo negará tres 
veces antes de leer la noticia 1042. 

1041 intereconomia 

1042 elpais elmundo lavanguardia abc:[1 2] larazon 

Seguí analizando la relación entre el Guernica 
y El Descendimiento. Las dos únicas prendas que 
arropaban al niño en el Guernica eran las mismas 
que arropaban a Jesús en El Descendimiento: una, 
el paño que rodeaba sus caderas; la otra, la sábana 
bajo su cuerpo. La sábana se plegaba hasta 
desaparecer en un punto, pero luego resurgía, 
como el Guadiana, y en un lugar que no podía ser 
más significativo, el cuello del hombre en el suelo, 
cuello también de Jesús, descendido de la cruz. 

Y por si estas señales no bastaran para percibir 
el simbolismo, Picasso añadió otras más, como la 
enorme flecha entre las dos patas traseras del 
caballo: la flecha apuntaba a la mujer con el niño 
muerto, dando a entender que la escena 
representada en el centro del mural reflejaba la 
apuntada por la flecha, confirmando así que la 
mujer que yo veía en el centro del Guernica no 
era una ilusión sino María, la madre de Jesús, que 
abrazaba a su hijo muerto, depositado en el suelo 
tras la Crucifixión. También Roger van der
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.google.es/search?q=http%3A%2F%2Fwww.intereconomia.com%2Fprograma%2Flagrimas-lluvia%2Fprograma-completo-intereconomia-tv-06-01-2013-%255Byyyy%255D%255Bmm%255D%255Bdd%255D&btnG=Buscar&hl=es http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/21/actualidad/1353456999_980300.html http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/20/internacional/1353419374.html http://www.lavanguardia.com/internacional/20121120/54354679651/jesus-no-nacio-belen-junto-buey-mula-papa.html http://www.abc.es/sociedad/20121120/abci-libro-papa-jesus-201211201338.html http://www.abc.es/sociedad/20121122/abci-papa-mula-buey-belen-201211211732.html http://www.larazon.es/noticia/8212-benedicto-xvi-ancla-a-jesus-en-la-historia