
cuerpo queda oculto tras el de Jesús […]». Y de su personaje homólogo en el Guernica comentaba: «[…] aparece la cabeza de un caballo orientada en la misma dirección que la del personaje anterior, hacia la izquierda, si bien el caballo tiene el resto de su cuerpo orientado en sentido opuesto […] la pata delantera derecha está arrodillada; la izquierda, solo flexionada […]». Para depositar a Jesús en el suelo José de Arimatea arrodillaba la pierna derecha, que tenía flexionada, y flexionaba la izquierda, que mantenía recta. José de Arimatea se transformaba en caballo, giraba su cabeza hacia la izquierda y relinchaba de dolor. La cabeza inerte y los dos brazos del personaje en el suelo del Guernica simbolizarían al Jesús de El Descendimiento, una vez depositado en el suelo, cual Jesús del Gran Poder, con su brazo derecho arrancado 1028, más que dislocado. Este personaje y el niño eran los únicos que parecían muertos. 1028 elpais abcdesevilla 1 Samuel 2, 31 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Al fijarme una vez más en el niño muerto se disparó de pronto en mi subconsciente una asociación que me dejó de piedra: «No puede ser», dije para mí, «la pose del niño imita la pose de Jesús en El Descendimiento».

El simbolismo tan sutil, tan evidente y al mismo tiempo tan difícil de percibir que había ideado Picasso para incluir en el Guernica el Cristo de El Descendimiento me pareció magistral. El simbolismo estaba ahí, bien visible; pero pasaba desapercibido. Con esa intención parecía haberlo ideado Picasso: ese pequeño niño, al lado de todos esos otros personajes tan enormes y de tanto carácter, no recibiría más atención que la que se le prestaría a un simple niño. Picasso intuyó, no sin razón, que todos los esfuerzos interpretativos se centrarían en el toro, en el caballo y en el resto de personajes, y que el niño, al ser tan evidente su dibujo y su significado aparente, pasaría por solo eso, por un niño, y a nadie se le ocurriría pensar que en él se encarnaba uno de los símbolos fundamentales del Guernica, un símbolo que relacionaba al niño con Jesús, el de El Descendimiento, invitando así a establecer un paralelismo entre ambos cuadros y entre ambos artistas. El ingenioso recurso expresivo logrado por Roger van der Weyden al aproximar la mano de Jesús a la de María, en El Descendimiento, la trasladaba Picasso al Guernica literalmente, aproximando la mano del niño .del niño Jesús muerto. hasta superponerla a la de la mujer que lo sostenía, su madre María, que clamaba de dolor al cielo. Pero Picasso fue aún más allá: también aproximó la mano del niño a la del