en expresión de pesar. El alargado brazo derecho 
[…] en su mano porta un candil encendido». La 
descripción también encajaba como instante 
posterior a la escena de El Descendimiento: de 
ambos personajes solo se ven sus cabezas, el 
brazo derecho que sostiene un objeto, y la mano 
izquierda libre. En el instante posterior, en el 
Guernica, el personaje se llevaría la mano 
izquierda al pecho y alargaría el brazo derecho, 
con el objeto en su mano. El hecho de que en un 
caso fuese un tarro y en el otro un candil indicaría 
que los elementos, como los personajes, estaban 
siendo transformados con fines interpretativos, 
introduciendo así la flexibilidad necesaria para 
incorporar otros significados. La metamorfosis 
requería de gran ingenio, si se deseaba que fuera 
reconocible la relación entre ambas obras; de 
conseguirlo, el significado del cuadro del que se 
partía amplificaría el significado concreto del 
cuadro al que se llegaba, pues ambos serían 
fotogramas consecutivos de una misma secuencia. 
Picasso, por alguna razón .que ya creía empezar 
a intuir., no deseaba hacer evidente la relación 
con el cuadro de Roger van der Weyden y de ahí 
que decidiera además, en un alarde de 
imaginación, utilizar la flexibilidad de que le 
dotaba el tiempo para representar, no la escena 
que aparecía en El Descendimiento, sino la 
inmediatamente posterior.

De Nicodemo decía en mi descripción: «[…] 
Su cabeza se orienta hacia el lado izquierdo, su 
derecha. Su pelo aparece cubierto por una pieza 
de tela negra que cae sobre sus hombros […] Sus 
brazos, caídos, sostienen […] las piernas de Jesús. 
Las piernas de Nicodemo están ligeramente 
flexionadas, pues su intención es la depositar a 
Jesús en el suelo […]». Y sobre el Guernica 
comentaba: «[…] hay un personaje reclinado. 
Con su rodilla izquierda en el suelo, la derecha 
flexionada y el cuello ligeramente alzado dirige 
su inexpresiva mirada hacia el candil. Su pie 
izquierdo llega hasta el extremo derecho del 
cuadro, hasta la otra puerta. Un tocado triangular 
cubre su cabeza por detrás, y un pequeño chal o 
pañuelo cubre sus hombros […]». La descripción 
de este personaje del Guernica también encajaba 
con el instante posterior de su personaje 
homólogo, en El Descendimiento: al agacharse 
para depositar a Jesús sobre la yerba, Nicodemo 
adoptaría la posición exacta de su personaje 
homólogo en el Guernica. Los dos tienen 
cubiertas sus cabezas y hombros, las piernas 
flexionadas y los brazos caídos, en una pose 
congruente con lo que portan. 

De José de Arimatea había escrito: «[…] 
Flexiona su pierna derecha, la izquierda recta, 
indicando así la intención de depositar a Jesús en 
el suelo […] Solo se le ve de hombros para arriba 
y de cintura para abajo, ya que el resto de su
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