
Y por eso solo había llamas en la parte derecha del lienzo; porque solo allí, en la parte derecha de El Descendimiento, se personalizaba el pecado, en la figura de María Magdalena, arrinconada por la mano de Nicodemo, e igualmente recluida por las edificaciones y personajes del Guernica. La imagen también remitía al Tríptico Abegg, otra de las obras de Roger van der Weyden. En él, María Magdalena aparecía en una posición muy similar, con los brazos en alto y la cara hacia arriba, clamando al cielo, como así lo estaba viendo en una reproducción del tríptico impresa en el libro sobre Roger van der Weyden que había comprado en la tienda del Museo del Prado, libro que, desde entonces, llevaba conmigo en el zurrón. Del primer ayudante en El Descendimiento decía en mi descripción: «[…] De su cuerpo apenas se ven sus manos y cabeza, que mira triste, hacia el centro de la escena, por encima del hombro de Nicodemo, situado justo delante. La mano derecha del ayudante sostiene un tarro que, a decir de la tradición, contiene mirra y áloe. La mano izquierda aparta la capa verde y se interpone entre María Magdalena y Nicodemo […]». Y describiendo el Guernica comentaba: «[…] irrumpen con ímpetu, y orientados hacia la izquierda, el brazo derecho, la cabeza y el cuello de otro personaje. La expresión de sus ojos y cejas denota tristeza y asombro. La mano izquierda aparece entre sus dos desnudos pechos,

en expresión de pesar. El alargado brazo derecho […] en su mano porta un candil encendido». La descripción también encajaba como instante posterior a la escena de El Descendimiento: de ambos personajes solo se ven sus cabezas, el brazo derecho que sostiene un objeto, y la mano izquierda libre. En el instante posterior, en el Guernica, el personaje se llevaría la mano izquierda al pecho y alargaría el brazo derecho, con el objeto en su mano. El hecho de que en un caso fuese un tarro y en el otro un candil indicaría que los elementos, como los personajes, estaban siendo transformados con fines interpretativos, introduciendo así la flexibilidad necesaria para incorporar otros significados. La metamorfosis requería de gran ingenio, si se deseaba que fuera reconocible la relación entre ambas obras; de conseguirlo, el significado del cuadro del que se partía amplificaría el significado concreto del cuadro al que se llegaba, pues ambos serían fotogramas consecutivos de una misma secuencia. Picasso, por alguna razón .que ya creía empezar a intuir., no deseaba hacer evidente la relación con el cuadro de Roger van der Weyden y de ahí que decidiera además, en un alarde de imaginación, utilizar la flexibilidad de que le dotaba el tiempo para representar, no la escena que aparecía en El Descendimiento, sino la inmediatamente posterior.