
Lucas 18, 16 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 3, 17 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 1 Juan 4, 9-14 vatican:[español latín] latinvulgate biblos persona», le respondió el de al lado, tranquilizándole. Y todos callaron, expectantes, deseando conocer por donde seguiría el discurso. El sadhu continuó: «Aquellos que intentan minimizar su ignorancia, y con ello su egoísmo, avanzan hacia el final del sufrimiento, tanto propio como ajeno, y son los llamados a crear el misericordioso camino de retorno a la no vida; porque la no vida no es el final, por no ser la vida el principio». Todos se vieron identificados en estas palabras; y una sonrisa generosa retornó a sus labios. No hizo falta hablar, bastaron unas simples miradas de complicidad para que entre todos se dieran a entender que también se consideraban parte de esos elegidos. «Y así es como el universo nace, sueña y se convierte en ser consciente, a través de los sueños y conciencia de los seres que ha creado», y en este punto el sadhu hizo una señal con su mano derecha y dio por terminado su discurso. La idea que transmitían estas últimas palabras también resultaba sorprendente, tanto como hermosa y reconfortante, lo que contribuyó a que el grupo de seguidores quedara satisfecho y se alegrara por haber asistido una vez más a lo que consideraban un encuentro místico con la verdad.

Todos se levantaron, hicieron una reverencia al santo y depositaron unas rupias en una tinaja; y yo, dentro de mi desconcierto, los imité en todo. Ya se iba a disolver el grupo cuando el sadhu, de improviso, volvió a hablar. Dijo tan solo una frase, en un tono tranquilo, sin moverse del sitio ni alzar la vista, acompañándose solo de un gesto de su mano derecha. Nunca hubiera imaginado que tan pocas palabras pudieran causar un efecto tan demoledor en un grupo de personas. La frase atrajo la atención de todos de forma tan brusca y poderosa que si Francis Bacon la hubiera puesto en boca del profeta Muhammad 1013 en aquel famoso episodio de sus Ensayos 1014, a bien seguro que el profeta no se hubiera tenido que levantar e ir hacia la montaña para predicar sus enseñanzas. Aquella simple frase del sadhu no sólo atrajo las miradas de incredulidad absoluta de todos los presentes; logró invocar incluso sus almas, que parecían salírseles por los ojos, desorbitadamente abiertos; y hasta detuvo el tiempo en sus rostros, que quedaron petrificados, cual estatuas cinceladas por la incomprensión. El sadhu repitió la frase en el mismo tono y con el mismo gesto, y 1013 Muhammad (La Meca, hacia el 570 R Medina, 632). wiki muhammad 1014 The Essayes or Counsels, Civill and Morall (1625), de Sir Francis Bacon (Londres, 1561 R London, 1626) wiki:[obra of boldness Bacon] britannica google:traductor Mateo 17, 20 vatican:[español latín] latinvulgate biblos