Y en el cielo abierto vi 

al Rey de Reyes y Señores 

tumbadito en su cunita, 

blanca como el bien de amores; 

y cayó sobre las bestias, 

la ramera y el cabrón; 

y en amor se arrepintieron: 

¡Y a todios Dios perdonó! 

 

Riau, riau, riau. 

Tío Juanillo, la has clavao. 

Lo que dices, ¡qué bien suena! 

Ahora sí que me ha gustao. 

Riau, riau, riau. 

Tío Juanillo, la has clavao. 

Lo que dices, ¡qué bien suena! 

Ahora sí que me ha gustao.

 

 

 

 

 

 

Y vi un cielo y una tierra, 

todos nuevos, recién hechos. 

Y vi una ciudad divina: 

¡todos éramos sin techo!; 

porque allí nadie se enferma, 

pasa frío, hambre ni sed; 

porque Dios nos ilumina: 

¡Que viva Jerusalén! 

 

Riau, riau, riau. 

Tío Juanillo, la has clavao. 

Lo que dices, ¡qué bien suena! 

Ahora sí que me ha gustao. 

Riau, riau, riau. 

Tío Juanillo, la has clavao. 

Lo que dices, ¡qué bien suena! 

Ahora sí que me ha gustao…
34 -2 -1 -1 +1 +1 +2 34 -2 -1 -1 +1 +1 +2