CORAZÓN DE CARNE 

Una anciana operada de corazón desde hace 
más de una década acude acompañada de su hijo 
a la revisión anual con su cardiólogo llevando 
consigo todas las pruebas que el cardiólogo le ha 
mandado hacerse. Tras examinar las pruebas, el 
cardiólogo informa a la anciana y a su hijo de que 
los resultados aconsejan volver a pasar por 
quirófano lo antes posible. La anciana y su hijo 
reciben la noticia con angustia, pero aceptan el 
consejo de su cardiólogo. 

Llega el día de la operación. El cirujano 
cardiólogo y su equipo operan a la mujer a 
corazón abierto. En mitad de la operación, el 
corazón deja de latir y el equipo médico no 
consigue reanimarlo: la anciana ha muerto. El 
cirujano cardiólogo informa con pesar a la familia. 
Llena de angustia, la familia se viene abajo; pero 
acepta la dura realidad, al tiempo que agradecen 
sinceramente al cirujano y a todo su equipo todos 
sus esfuerzos. La familia se enfrenta entonces al 
duro trámite que supone, en estas condiciones, el

papeleo del entierro. Después de no pocos 
problemas burocráticos con el seguro, pactan el 
traslado del cuerpo hasta el velatorio y la 
incineración al día siguiente. Cuando llegan los 
de la funeraria al hospital, a retirar el cuerpo, se 
dirigen con todos los papeles en regla al depósito 
de cadáveres. Allí abren el nicho en el cual ha 
sido depositada la anciana y entre tres personas la 
pasan del nicho abierto al ataúd. Y, he aquí, que 
al depositar a la anciana en el ataúd, la anciana 
despierta y empieza a hablarles. El susto que se 
dan todos los allí presentes es de órdago. Avisan 
de inmediato por teléfono al cirujano cardiólogo, 
que no se lo puede creer; porque la mujer no tiene 
su corazón dentro de su cuerpo, porque el corazón 
no fue reintroducido en el cuerpo al darse por 
concluida la operación, sino depositado en el 
depósito de residuos orgánicos, tal y como manda 
la ley. Por teléfono insisten: «La mujer está 
hablando». El cirujano baja corriendo al depósito 
junto con todo el equipo médico que operó a la 
mujer. Cuál no será la sorpresa de todos ellos al 
llegar y ver a la mujer en el féretro, despierta y 
hablando. Al ver al cirujano y a su equipo médico, 
la mujer les dice: «No se turbe vuestro corazón, 
ni tenga miedo 9485. El corazón que me quitasteis 
era un corazón de piedra. Ahora Dios me ha dado 

9485 Juan 14 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
34 -2 -1 -1 +1 +1 +2 34 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan%2014&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PWK.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_evang-ioannem_lt.html#14 http://latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=4&c=14 http://biblos.com/text/john/14-1.htm