

EL HIJO DE SATANÁS Y EL HIJO DE DIOS Un avión biplaza se estrella en el desierto del Espíritu. Los dos ocupantes sobreviven. Pasados tres días, uno de ellos piensa: «Ya ha tres días que estamos aquí sin agua ni alimentos. Nuestra situación no deja lugar a dudas. Los dos sabemos que ya estaremos muertos para cuando nos encuentre la patrulla de rescate; porque es del todo imposible que, en estas condiciones, sobrevivamos los dos hasta que nos encuentre la patrulla de rescate. Sin embargo, si yo matara a este, yo podría sobrevivir bebiendo de su sangre y comiendo de su carne hasta que llegara la patrulla de rescate; porque, en verdad, su sangre es bebida y su carne es comida. Y luego podría decir que él se ofreció a dar su vida por mí, y así yo saldría inocente al convertirle a él en héroe». Y, entonces, el otro habló, y dijo: «Hermano. Ya ha tres días que estamos aquí sin agua ni alimentos. Nuestra situación no deja lugar a dudas. Los dos sabemos que ya estaremos muertos para cuando nos encuentre la patrulla de rescate; porque es del