AL COLEGIO 

Un mal hombre montó un mal colegio, con él 
como único y mal profesor, y con su mal hijo 
como único y mal alumno, todo con cargo a 
fondos públicos, para poder el mal profesor 
cobrar sueldo público, y poder el mal alumno 
cobrar beca pública, y poder el mal colegio 
mantenerse con cargo a fondos públicos, todo 
para mal, para vivir con cargo a fondos públicos 
sin hacer nada de provecho. Todo lo enseñaba 
mal el mal profesor al mal alumno; porque el mal 
profesor no sabía la verdad. Todo lo respondía 
mal el mal alumno al mal profesor; porque el mal 
alumno no sabía la verdad. Aun así, el mal 
alumno siempre sacaba matrícula de honor en 
todos los exámenes, pues esa nota le ponía el mal 
profesor para poder seguir viviendo ambos con 
cargo a fondos públicos sin hacer nada de 
provecho. Y así fue hasta que un buen día llegó 
un buen inspector al colegio. Al examinar todos 
los exámenes, el buen inspector llamó al mal 
profesor y al mal alumno y les dijo: «No solo
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