
contemplar a todos mirando hacia el cielo, también miró él hacia allí para entonces descubrir que ya no estaba la estrella. «Majestad, la estrella ha desaparecido», le informó su secretario, que acababa de llegar desde la puerta del palacio, sin poder disimular su emoción, y sin ninguna intención de informar a su rey de lo que había acaecido. «Ciertamente, la estrella ha desaparecido .le respondió el rey.. Y aquí estoy yo. Y he ahí mi pueblo, exultante de felicidad. Como veis, hice bien en ignorar los consejos de aquel hombre, quien quiera que fuese». «¿Deseáis despediros de él?», le preguntó el secretario. «De sobra conocéis mi costumbre: Yo nunca digo adiós». Y sin más, acompañado por su amada reina negra y por la más radiante y delicada de sus princesas 9307, el rey regresó a sus aposentos. 9307 youtube
