COLORÍN, COLORADO 

Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño y 
lejano país llamado Hamelín, vivía un rey a quien 
sus súbditos apodaban cariñosamente «el 
Desconfiado», pues de todo y de todos 
desconfiaba, pero no por malicia, sino por temor 
a que alguien pudiera hacer daño a su pueblo. A 
tanto alcanzaba, la desconfianza del rey, que no 
había forma de hacerle entrar en razón para que 
aceptara llevar a cabo un buen proyecto, si 
llegaba a entender que existía alguna posibilidad, 
por remota que fuese, de que su decisión pudiera 
perjudicar a sus conciudadanos. Se oponía el 
buen monarca incluso a recaudar impuestos: 
«¡Eso sería robarle a nuestros súbditos!», le 
respondía a diario el rey a su ministro de 
Hacienda. Y así vivía el soberano, en la más 
absoluta pobreza. Y así convivía con él su buena 
corte. «Mi pobreza contribuye a la paz de mi 
reino .argumentaba el sabio rey de Hamelín., 
al tiempo que minimiza las consecuencias de mis 
errores, pues poco daño puede hacer quien no
33 -2 -1 -1 +1 +1 +2 33 -2 -1 -1 +1 +1 +2