CÓDICE DEO MONIS 

Recientes excavaciones arqueológicas al norte 
de Uganda, al sur del Chad y al este de Mali, 
coordinadas por la nonagenaria doctora Adelina 
Hugaeva Zapatera, directora del Instituto 
Nacional de Arqueología (INA), han sacado a la 
luz los restos de unas sorprendentemente 
idénticas edificaciones circulares al estilo de 
pequeñas plazas de toros, construidas a base de 
ladrillos de arcilla de unos seis millones de años 
de antigüedad, según confirman los análisis 
estratigráficos y la prueba del carbono 14 
aplicada a algunos restos orgánicos hallados en 
los ladrillos. El misterio en torno a estas extrañas 
construcciones se ha disparado al coincidir su 
diseño y dimensiones con los datos que aporta la 
leyenda más famosa del más famoso manuscrito 
copto etíope, el Códice Deo Monis, del siglo V. 
El propio nombre del códice refleja el contenido 
de la fantástica leyenda, un sorprendente mito 
sobre la creación del hombre, único mito de entre 
todos los conocidos hasta la fecha que afirma que

Dios creó al hombre a partir del mono. La 
directora del INA .a quien cariñosamente todos 
llaman así, directora Adelina. adquirió fama 
internacional a raíz de su más famoso 
descubrimiento, el Homo stoles, hallado durante 
las excavaciones previas a la construcción de un 
gran centro comercial en la zona noroeste de 
Madrid, reconvertido hoy en yacimiento 
arqueológico gracias a este revelador hallazgo. 
Así comentaba la directora Adelina, en rueda de 
prensa, el texto del códice: 

«La leyenda, de la que faltan algunos 
fragmentos, afirma que, en el mismo centro 
geográfico de África, en mitad de la selva, junto a 
un poblado de monos, en una época que se 
correspondería con el Plioceno, se produjo un 
hecho insólito: Dios, para probar a esos monos, 
para comprobar si merecían convertirse en 
humanos, creó junto a su poblado una especie de 
laberinto del Minotauro, aunque más bien se 
parecía a una plaza de toros, pues consistía en una 
gran explanada circular delimitada por un muro 
de tres metros de altura y tres filas de gradas. El 
Minotauro era un toro imponente, de dos metros 
de alzada, encerrado en un amplio vergel que 
hacía de toril, rodeado por un muro de cinco 
metros, de la misma altura que la grada más alta. 
RLa prueba será un pequeño paso para el mono, 
pero un gran salto para la humanidadr, se dijo 
Dios a sí mismo, según dice el texto del códice».
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