ESPOSO Y PADRE 

Dijo el Maestro a sus discípulas: 

.Escuchad, pues, vosotras, esta parábola. Un 
domingo, a la hora del aperitivo, llegó un hombre 
a una plaza muy concurrida de gente, se situó 
cerca de un contenedor de residuos orgánicos y 
dijo a viva voz, con gesto fruncido y gran enfado: 
«¡Escuchad, oh pueblo, lo que tengo que deciros! 
¡Mirad con qué grandes injusticias nos flagelan 
los políticos! O acaso no veis cómo nos engañan 
con sus demagógicos discursos, que hasta 
pretenden hacernos creer que se apiadan de los 
niños desnutridos, cuando en verdad nos roban 
con sus sueldos hasta el pan de nuestros hijos 
.decía señalando hacia un niño de aspecto triste 
y desconsolado, y ciertamente desnutrido, sentado 
junto al contenedor. y obligan a nuestras pobres 
esposas a buscar comida hasta en los cubos de 
basura .decía ahora señalando hacia una pobre 
mujer, la madre del niño, que allí rebuscaba 
comida para su hijo y para ella.». Con esta y 
otras semejantes razones articulaba el hombre su

discurso. Y lograba arrancar grandes aplausos de 
la gente que le escuchaba, e incluso donativos. De 
vez en cuando el hombre se daba la vuelta para 
abrir una gran tartera que llevaba escondida en 
una bolsa y sacar de ella un riquísimo langostino, 
o un poco de jamón de bellota, o un delicioso 
canapé de salmón ahumado, o cualquier otra de 
las delicias que traía, y comerla con presteza y 
gran placer, para de inmediato volver a su 
discurso. Cuando, en un despiste del hombre, la 
mujer y el niño alcanzaron a ver las ricas viandas 
dispuestas en la tartera, le miraron desconsolados, 
a lo que el hombre, sintiéndose descubierto, 
respondió: «No os preocupéis. En verdad os digo 
que yo estoy trabajando para vosotros. Tarde o 
temprano vuestros problemas se arreglarán». 
Entended, pues, vosotras, esta parábola. 

Las pobres discípulas reflexionaron, hablaron 
entre ellas y luego le dijeron al Maestro: 

.Maestro, decláranos esta parábola; porque no 
la entendemos. 

Y el Maestro les dijo: 

.Que nadie os engañe. Ni ese hombre es 
vuestro esposo ni ese hombre es vuestro padre; 
porque un solo Esposo y un solo Padre tenéis, y 
se llama Cristo Dios.9303 

9303 «ESPOSO Y PADRE […] Cristo Dios» fue escrito el 24 de 
diciembre de 2015.
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