ESPOSO Y PADRE 

Dijo el Maestro a sus discípulas: 

.Escuchad, pues, vosotras, esta parábola. Un 
domingo, a la hora del aperitivo, llegó un hombre 
a una plaza muy concurrida de gente, se situó 
cerca de un contenedor de residuos orgánicos y 
dijo a viva voz, con gesto fruncido y gran enfado: 
«¡Escuchad, oh pueblo, lo que tengo que deciros! 
¡Mirad con qué grandes injusticias nos flagelan 
los políticos! O acaso no veis cómo nos engañan 
con sus demagógicos discursos, que hasta 
pretenden hacernos creer que se apiadan de los 
niños desnutridos, cuando en verdad nos roban 
con sus sueldos hasta el pan de nuestros hijos 
.decía señalando hacia un niño de aspecto triste 
y desconsolado, y ciertamente desnutrido, sentado 
junto al contenedor. y obligan a nuestras pobres 
esposas a buscar comida hasta en los cubos de 
basura .decía ahora señalando hacia una pobre 
mujer, la madre del niño, que allí rebuscaba 
comida para su hijo y para ella.». Con esta y 
otras semejantes razones articulaba el hombre su
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