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Roger van der Weyden conseguía incluso sugerir la circularidad de la piedra que cerró el sepulcro. La imagen sugería incluso otro tipo de sepulcro, cavado bajo tierra, con acceso por la parte superior: en el día de preparación de la pascua judía, fiesta conmemorativa de la salida del pueblo hebreo de Egipto 983, la imagen sugería un entierro faraónico, el del Mesías, faraón de los pobres; y sus súbditos, atendiendo a la tradición, eran enterrados vivos con Él. 983 wiki:[Pascua judía Séder de Pésaj] Parar lograr representar simbólicamente la escena de la Deposición, Roger van der Weyden necesitaba restringir la flexibilidad en la representación del Descendimiento. La más sorprendente y necesaria de estas restricciones era claramente perceptible: la especie de cueva que parecía enmarcar a los personajes. La manera en la que el pintor resolvió el fondo de la obra llamaba la atención, por no resultar intuitivamente lógica. Un Descendimiento debiera dejar ver tras de sí el cielo, el paisaje del monte o la ciudad de Jerusalén. Ahora, sin embargo, dentro de la nueva lectura del cuadro, esa elección sí que parecía justificada. ¿Fue esa la intención de Roger van der Weyden? ¿Quiso representar también la escena de la Deposición? Quizá sí, al menos en esa dirección parecía apuntar el documento de 1574 en el que Felipe II

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indicaba las obras cedidas a El Escorial en la primera entrega, documento fechado el 15 de abril. En él se hacía constar lo que aparecía en las puertas del tríptico, hoy en paradero desconocido: «Una tabla grande en que está pintado el Descendimiento de la cruz, con nuestra señora y otras ocho figuras, que tiene dos puertas, pintado en ellas por la parte de dentro los quatro Euangelistas con los dichos de cada vno con la Resurreción, de mano de MAESTRE ROGIER, que solía ser de la Reyna María, pintadas por de fuera las puertas de mano de Juan Fernández Mudo, de negro y blanco, que tiene de alto la tabla de en medio, por lo que toca a la cruz que en ella está pintada, siete pies y de ancho diez pies escasos». Así describió El Descendimiento Fray Julián Zarco Cuevas 984, en 1930, en el documento asociado a la primera entrega. La puerta abierta del sepulcro fue la primera señal que se tuvo de la Resurrección de Jesús, como así lo relatan las escrituras, tal y como lo vieron las tres Marías. El Descendimiento también lograba captar ese momento: al abrir las puertas del tríptico, que eran las del sepulcro, y estar en ellas escritas los 984 Inventario de las alhajas, pinturas y objetos de valor y curiosidad donados por Felipe II al Monasterio de El Escorial (1571 R 1598) (Madrid, 1930), publicado por el R. P. Fr. Julián Zarco Cuevas, Agustino, de la Real Academia de la Historia, Biblioteca Nacional de España (1/81001), Madrid. bne:[catalogo]

14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://es.wikipedia.org/wiki/Pascua_jud%C3%ADa http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%A9der_de_P%C3%A9saj 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.bne.es/ http://catalogo.bne.es/